Primera narración en segunda persona de la historia
-Estás en el cielo y es hora de juzgar tus actos.
Nunca has sido una persona igual que el resto, tenías defectos leves y grandes virtudes. Sabías amar y ser amado. Tuviste en tus manos el poder de cambiar el mundo y supiste utilizar esa ventaja a favor de el bien común.
Naciste en algún lugar, no importa, sólo importa lo que hiciste, naciste en una familia que no tiene relevancia y aprendiste a odiar; amar y por último, algo que no todos aprenden, a perdonar y no guardar rencor y sólo mirar por el resto, con gente que no tiene más relevancia.
Perdón, me equivoco, no todos no tienen relevancia.
Todo empezó cuando eras joven, no conocías ni la maldad ni la cordura, sólo conocías el egoísmo y la pureza característica de una persona que lleva poco tiempo en este planeta. Posteriormente aprendiste a comunicarte, a sentir, a imaginar cosas ficticias y no tan ficticias. A los diecialgo años, digo "algo" porque no es importante, tu cabeza empezó a comprender todas esas películas en las que se hablaba de sufrimiento, dolor, amor , compañerismo y ,en sí, pensamientos y sentimientos complejos en general.
Posteriormente te desarrollaste y te empezaste a reconocer mientras te mirabas al espejo, cosa que antes solo veías a un niño, ahora te veías a ti.
Más tarde alcanzaste a comprender la política y te hiciste una ideología concreta, empezaste a desprestigiar a unos para alabar a otros.
Comenzaste a saber qué gustos tenías y formaste una personalidad, una personalidad que a ojos del mundo era diferente de cómo eras cuando sólo estabais tu y la lluvia.
Comprendiste cosas que antes te parecían irracionales y que solo a cierta edad se pueden comprender, que te persiguen y no puedes parar de pensar en ellas y te preguntas por qué te ha ocurrido eso con esa persona y no con cualquier otra del universo. Sabes a que sentimiento me refiero.
Supiste actuar en los momentos que tenías que hacerlo y supiste amar en los momentos que tenías que hacerlo, que son todos.
Yo, San Pedro o como me quieras llamar, rompo esta segunda persona para hablar en colectivo. Pasa hijo, pasa, pues lo has hecho bien. Ahora te toca volver a vivir, esta vez no como hombre ni mujer, sino como alma que buscar ser feliz y estar en paz.
Se lo dijo un ser a un humano con buen corazón antes de ir al cielo. El humano pensaba que no había vida después de la muerte, al igual que un feto piensa que no hay vida después del parto.
-Estás en el cielo y es hora de juzgar tus actos.
Nunca has sido una persona igual que el resto, tenías defectos leves y grandes virtudes. Sabías amar y ser amado. Tuviste en tus manos el poder de cambiar el mundo y supiste utilizar esa ventaja a favor de el bien común.
Naciste en algún lugar, no importa, sólo importa lo que hiciste, naciste en una familia que no tiene relevancia y aprendiste a odiar; amar y por último, algo que no todos aprenden, a perdonar y no guardar rencor y sólo mirar por el resto, con gente que no tiene más relevancia.
Perdón, me equivoco, no todos no tienen relevancia.
Todo empezó cuando eras joven, no conocías ni la maldad ni la cordura, sólo conocías el egoísmo y la pureza característica de una persona que lleva poco tiempo en este planeta. Posteriormente aprendiste a comunicarte, a sentir, a imaginar cosas ficticias y no tan ficticias. A los diecialgo años, digo "algo" porque no es importante, tu cabeza empezó a comprender todas esas películas en las que se hablaba de sufrimiento, dolor, amor , compañerismo y ,en sí, pensamientos y sentimientos complejos en general.
Posteriormente te desarrollaste y te empezaste a reconocer mientras te mirabas al espejo, cosa que antes solo veías a un niño, ahora te veías a ti.
Más tarde alcanzaste a comprender la política y te hiciste una ideología concreta, empezaste a desprestigiar a unos para alabar a otros.
Comenzaste a saber qué gustos tenías y formaste una personalidad, una personalidad que a ojos del mundo era diferente de cómo eras cuando sólo estabais tu y la lluvia.
Comprendiste cosas que antes te parecían irracionales y que solo a cierta edad se pueden comprender, que te persiguen y no puedes parar de pensar en ellas y te preguntas por qué te ha ocurrido eso con esa persona y no con cualquier otra del universo. Sabes a que sentimiento me refiero.
Supiste actuar en los momentos que tenías que hacerlo y supiste amar en los momentos que tenías que hacerlo, que son todos.
Yo, San Pedro o como me quieras llamar, rompo esta segunda persona para hablar en colectivo. Pasa hijo, pasa, pues lo has hecho bien. Ahora te toca volver a vivir, esta vez no como hombre ni mujer, sino como alma que buscar ser feliz y estar en paz.
Se lo dijo un ser a un humano con buen corazón antes de ir al cielo. El humano pensaba que no había vida después de la muerte, al igual que un feto piensa que no hay vida después del parto.
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