¿Somos la corte o somos los peones?

Había una vez , un mundo donde las piezas del ajedrez tenían vida y formaban una sociedad. El rey viva en su palacio, junto a la reina, las torres eran consejeras del rey, los caballos las fuerzas del orden y los alfiles se encargaban de instruir a los peones.Los peones eran la amplia mayoría pero tenían menos capacidad de acción debido a las limitaciones jurídicas impuestas por la corte real, formado por el rey la reina y las torres. Los peones, al estar limitados hasta sólo poder dar un paso ,en la misma dirección siempre ,y bloquearse al encontrarse de frente con otro peón, se sentían inferiores y obviamente todas las demás piezas se sentían superiores. Para asegurarse de que los peones no se revelaran, la corte junto con los alfiles decidieron ejercer una política educativa que diera a entender la superioridad de la corte así como afianzar la lealtad hacia ella entre los peones. A los peones se les hacía recitar dos veces al día, una a las 8 de la mañana y la otra a las 8 de la noche, se les hacía recitar dos menajes respectivamente, por la mañana : "juramos lealtad a la corte, que ella nos libre de la desigualdad y nos provea de justicia y generosidad ilimitada, como nos tiene acostumbrados", y por la tarde "somos peones, siervos de la corte, así fuimos y así seremos, sin la corte sólo habría descontrol y anarquía, larga vida a la corte". Estos dos textos, repetidos como un mantra cada día, acabaron por calar en las mentes de los peones, tarde o temprano comenzaron, tristemente, a pensar si sería lo mejor para todos que la corte siguiera allí, aunque fuera la misma corte la que les limitaba los movimientos, sólo porque con la corte el orden estaba asegurado.


Los peones perdieron, perdieron en el sentido, de que perdieron su libertad, y más allá de su libertad, perdieron su conciencia. Dejaron de ser unas piezas como cualquier otras a ser prácticamente esclavos de quienes les hacían creer que su situación era la mejor para todos. ¿Los peones eran felices?, ¿sí?, al menos no estaban tristes ni pasaban hambre, pero, ¿es realmente la felicidad lo más importante?, supongo que sí.


Pasaron siglos, y un acontecimiento ocurrió en el tablero mundial, hubo una guerra entre las piezas del reino blanco y las piezas del reino negro, fue una masacre, ambos bandos decidieron ejecutar a los líderes de el bando enemigo, cerrando cada vez más la pirámide de jerarquía, hasta que solo quedaron los peones. Los peones, instruidos por el mantra de la lealtad a la corte y sin saber realmente por qué ni para qué estaban luchando terminaron la guerra en la más sangrienta de las batallas, murieron prácticamente todos los peones, víctimas de su falta de entrenamiento y sin un alto mando a quien seguir, se habían quedado huérfanos.


Sólo quedaron 5 peones negros, de los blancos ninguno, y estos peones, debido a la pérdida de su conciencia durante su instrucción más temprana, repitieron diariamente los dos textos de lealtad a la corte, sin darse cuenta , en ningún momento, aun ya siendo libres,  que esos textos fueron el sello de su esclavitud, y que ya nunca más podrán ser libres, porque ni siquiera saben lo que esa palabra significa.


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