Capítulo 1
Esta leyenda tuvo lugar en un pequeño rincón del cosmos, un lugar al que llaman “constelación de Tauro”. La constelación de Tauro está formada por cientos de estrellas, cada una con sus sistemas planetarios, pero nuestra historia se rige alrededor de un particular cúmulo de estrellas, Las Pléyades. Las Pléyades eran un conjunto de estrellas, un amplio grupo de ellas, pero su principal y más luminoso astro siempre fue la estrella conocida como “Alcyone”. Alcyone poseía un gran sistema de planetas que la orbitaba, pero sólo uno se encontraba dentro de la zona habitable de aquel sistema planetario y, por tanto, era el único capaz de poseer vida, su nombre, debido a su relevancia, era el de “Alcyone 1”.
Alcyone 1 era un planeta rocoso, con grandes océanos y amplia vegetación, idóneo para desarrollar y acoger vida inteligente. Hace millones de años, Alcyone 1 sólo estaba habitado por pequeños animales primitivos sin la capacidad de razonar ni de pensar, y eso continuó así hasta que un día todo cambió para siempre.
El gran cambio que experimentó la superficie de Alcyone 1 se dio por la colonización del planeta por parte de una civilización muy avanzada para su época, procedentes no de la constelación de Tauro, sino de la constelación de Lyra, una relativamente cercana. Aquellos colonizadores procedentes de Lyra, los lyrianos, encontraron en Alcyone 1 un planeta en el que su cuerpo estaba cómodo y sus recursos eran válidos para mantener el organismo de un humanoide lyriano. La atmósfera tenía la presión necesaria, la gravedad era excelente y la calidad del aire era la adecuada. Alcyone 1 era un planeta que los colonizadores lyrianos podían habitar sin necesidad siquiera de utilizar un traje espacial o una escafandra, por lo que una gran colonia de ellos decidió establecerse allí y estos colonos pasaron a llamarse “Los pleyadianos” por el resto de los habitantes lyrianos.
Ésta civilización, ahora asentada en el planeta Alcyone 1, fue desarrollándose y creciendo con el paso de las décadas y los siglos. Los Pleyadianos formaron estructuras sociales similares a las ya establecidas en Lyra, como un ejército y una asamblea; ambos de carácter planetario. El planeta contaba con su propio sistema de comercio con moneda única para todo el territorio, y contaba también con industrias relevantes como la de manufactura de naves espaciales. Alcyone 1, por tanto, se convirtió en un enclave muy importante para los Lyrianos en plena constelación de Tauro.
Llegado un momento de la historia, la metrópoli lyriana entró en varias guerras civiles sucesivas, las llamadas “guerras de Lyra”. Éstas acabaron desestabilizando toda la constelación, finalizando de este modo con el dominio Lyriano de todas las colonias externas, incluidas Las Pléyades, que, por fortuna, no se vieron afectadas por las guerras al encontrarse fuera de los focos de conflicto. Las Pléyades se convirtieron en un territorio independiente tras siglos de dominio Lyriano.
Es importante comprender que en el universo existen distintas especies de humanoides y no humanoides que habitan planetas dispares repartidos por todo el cosmos. En el universo temprano, la amplia mayoría de los seres vivos inteligentes la conformaba la raza o especie lyriana, y la razón de esto es porque el planeta natal de los lyrianos fue uno de los primeros del cosmos en albergar vida. La civilización lyriana fue la primera en desarrollar una tecnología suficiente como para salir de su planeta natal y comenzar a colonizar sistemas estelares cercanos. La hegemonía Lyriana en una temprana edad del cosmos era evidente, sin embargo, debido a las guerras de lyra, la supremacía de la raza lyriana en el universo fue disminuyendo más y más. Otras especies humanoides inteligentes, que se habían gestado genéticamente de forma natural en sus respectivos planetas de origen, comenzaron a tomar el liderazgo tecnológico por encima de los reductos de la especie puramente lyriana que aún quedaban repartidos por el universo. Uno de estos pocos núcleos de población puramente lyrianos que habían sobrevivido a las guerras de Lyra fueron las Pléyades, que tuvieron que ver cómo cada vez ganaban más influencia en el cosmos otras especies humanoides como lo eran los Sirios o los Orioninos, con zona de origen en el sistema estelar de Sirio y en la constelación de Orión respectivamente.
Los pleyadianos eran un pueblo pacífico y espiritual, y esa espiritualidad convivía en armonía con su afán de innovación tecnológica e investigación científica, eran una civilización que siempre anteponía la cooperación ante la competición, y lo hacían de una forma ya cultural entre ellos. Entre las filas de su ejército se encontraba un hombre… distinto, era un pleyadiano visualmente idéntico al resto, pero que tenía facultades extraordinarias. Su nombre era Nakop, o al menos lo llamaban así, debido a que su nombre completo era muy largo. Nakop tenía una habilidad nunca antes siquiera vista por ningún otro habitante del universo cercano, era capaz de alterar lo que conocemos como “tejido no físico del espacio”, que entraremos en detalles de lo que es después pero aviso que es algo bastante complicado. Nakop era un hombre ya maduro, de unos 40 años, que teniendo en cuenta que la esperanza de vida de la raza lyriana ronda los 80 años, todo podría apuntar a que había vivido ya más de la mitad de su vida. Este hombre había logrado ascender a general del ejército planetario de Alcyone 1 sin haber nunca iniciado una batalla, es decir, jamás durante su mandato dio una sola orden de ataque, su rol se basó únicamente en la defensa y en la diplomacia.
Nakop pasó de ser un simple soldado raso a prácticamente un rey por su propia voluntad implacable y su gran poder manejando su energía interior, él superaba con creces al siguiente sirviente de la luz pleyadiano más poderoso, era un espécimen único, que brillaba por sí mismo y que contenía en su ser una potencia sin límites guardada con contención para no sentirse alejado de su pueblo. Llegó a tener cientos de legiones a sus espaldas, logró defender su reino del ataque de miles de invasores sin prácticamente bajas, logró obtener la confianza de todos a quienes defendía, y el respeto de todos quienes querían destruirlo.
Las elecciones gubernamentales en Pléyades funcionan de forma similar a lo que estamos acostumbrados, pero en el caso de Alcyone 1 si toda la población está de acuerdo de forma unánime en nombrar a un líder éste gobernará sin límites en sus funciones, de ahí el “pasó a ser prácticamente como un rey”. También hablaremos en un momento de cómo Nakop llegó a convertirse Rey de Alcyone 1, no tengas prisa, eso no es importante ahora.
Lo importante es que Nakop reinó durante un periodo de gran estabilidad y prosperidad en las Pléyades, completamente ausente de actividades bélicas, corrupción o criminalidad, con avances tecnológicos sorprendentes y con una población de las más preparadas y válidas de la galaxia. Era un periodo soñado para Nakop, él era feliz y había conseguido todo por cuanto había luchado.
Sin embargo los problemas llegaron cuando un grupo de colonizadores provenientes de la estrella Sirio llegaron a las pléyades, Los sirianos normalizaban los excesos, el dolor, la guerra, la indiferencia ante la injusticia y sobretodo penalizaban actos de bondad o amor públicos porque “mostraban debilidad”, desde luego un punto de vista totalmente opuesto al del reino que Nakop había logrado levantar tras años de sacrificio. Los sirianos comenzaron la guerra, atacaron diariamente a las pléyades, bajaron la vibración del lugar aumentando la negatividad cómo si de una transmisión de calor se tratara, quebraron la conciencia de los pleyadianos sin que los habitantes del reino se dieran realmente cuenta, poco a poco cada conciencia de cada ser que antaño habitaba un reinado de perdón y bondad se iba corrompiendo más y más, llegó un punto en que comenzaron a ser violentos, en que comenzaron a sentir el sufrimiento como algo intrínseco a la vida. Toda la pureza, toda la inocencia, se fue de la noche a la mañana. La propaganda siriana, las historias que se escuchaban sobre los invasores, todo fue poco a poco calando en el concepto colectivo de lo que era “la vida”.
El principal problema fue que las voluntades de cada uno de los pleyadianos fueron menguando cada vez más y más hasta prácticamente fusionarse con la forma de pensar de los sirianos. Nakop no perdió la guerra por ser más débil, sino porque todos los sirvientes de la luz que él comandaba tenían cada vez más dudas sobre su modelo de sociedad, hasta el punto de dudar de sus propios corazones creyéndose lo que decían los sirianos: “sois demasiado inocentes”, “sois débiles de corazón”, “sólo vais a sufrir si seguís por ese camino”, “Lo que queréis es una utopía, es imposible de conseguir, el odio y el sufrimiento siempre llegarán, y mejor que no os pillen sin preparación”, Todas esas frases resonaban en el razonamiento de cada uno de los miembros de las legiones y de la población civil.
Todos se fueron lentamente marchando del planeta porque pensaron que tenían los días contados debido a la propaganda siriana.
Nakop…, no entendía nada, en su mente todo era confusión, guerreros que él consideraba amigos, guerreros poderosos y voluntariosos, que habían luchado con
él en tantas batallas, se marcharon, cambiaron, su forma de hablar, su forma de razonar, todo cambió, dejó de haber amor, dejó de haber determinación por establecer un legado de paz y de bondad, y cada uno comenzó a ser más y más individualista suprimiendo todo resquicio de intento de contrarrestar las amenazas exteriores.
Sin embargo Nakop no era igual que el resto, él desde su cuna había tenido una visión del mundo y del futuro, una que sí era intrínseca a él , obviamente sintió la tentación de marcharse con sus seres queridos, obviamente se planteó dejar el camino que había construido prácticamente él solo baldosa a baldosa, simplemente porque la soledad es dura, y muchas veces el miedo a ésta nos hace querer evitarla a toda costa. Pero Nakop tomó una decisión, fue el único de los millones de pleyadianos que se quedó protegiendo aquel planeta, decidió vivir solo y morir por sus ideales antes antes que vivir en un mundo donde normalizar el dolor era el pan de cada día, no estaba dispuesto a dejar ganar al horror tan fácilmente.
Si bien es cierto que estaba solo, Nakop era impresionantemente poderoso, concentraba en sí la esencia de una semilla blanca, muy pocos seres en el universo pueden decir que son semillas blancas. Desde que se crea un alma brotando de la misma Fuente este alma tiene unas características más básicas o más avanzadas, digamos que ser semilla blanca estelar te permite ver el “engaño” de la vida con más facilidad, como ejemplo, imaginemos un laboratorio con unos ratones que tienen que hacer un laberinto, los ratones sólo ven paredes porque al estar a 4 patas no pueden ver por encima de estas, de este modo únicamente pueden atajar el laberinto memorizando las direcciones u oliendo el queso que está al final, pero ¿qué pasaría si un ratón pudiera erguirse sobre 2 patas?, ese ratón vería todo el laberinto desde arriba, viendo la solución óptima por el camino más corto, e incluso viendo si acaso ese laberinto tenía salida o es mejor que se dé la vuelta y salga por donde entró, ser semilla blanca estelar significa que puedes observar tu entorno desde otro punto de vista mucho más global y eso muchas veces implica ir contracorriente al resto de almas que te rodean, porque simplemente ven la vida de otra forma.
Nakop, al ser semilla blanca estelar, sólo con escuchar su corazón comprendía que lo que estaba haciendo su población era un desastre para sus vidas, y era consciente del horror que se estaba produciendo aun cuando el resto ni siquiera razonaba sobre si sus acciones eran correctas o no. Nakop se quedó solo, era el único habitante del ahora despoblado vasto planeta de Alcyone 1. Intentó de todas las formas posibles cambiar la conciencia de sus compañeros, rectificar, pero fue en vano, porque eran millones de personas las que les decían que era inútil seguir resistiéndose, y sólo uno, él mismo, que decía que merecía la pena.
En completa soledad, Nakop empleó 60 años de su vida defendiendo Alcyone 1, y cada ataque, cada emboscada enemiga, era repelida por este veterano guerrero. Estuvo toda su vida en la línea de batalla, primero con sus compañeros de alma luchando a su lado y después teniendo que mirarles a los ojos mientras impedía que invadieran su planeta. Desde luego esta era la parte más dura, mirar a quienes una vez fueron tus hermanos ahora convertidos en enemigos, además de una sensación de impotencia que te llena cada vaso sanguíneo. Supongo que ese es el precio a pagar por ser fiel a tus ideales, pero todos estaremos de acuerdo en que a veces, es demasiado alto.
Aun con todo lo importante era defender la pureza de espíritu y la bondad a toda costa. Sin duda alguna Nakop era un digno poseedor de la semilla blanca estelar, él solo pudo contra ejércitos enteros equipados con la más alta tecnología siriana, repeliendo cada uno de sus ataques utilizando una muy perfeccionada canalización de energía vital sagrada, con origen en la misma Fuente. Era capaz de formar escudos de vibración luminosos alrededor de Alcyone 1, lo cual hacía a este planeta impenetrable para cualquier energía oscura. El último sirviente de la luz de Alcyone pasó 60 años únicamente meditando y mejorando su técnica, defendiendo con ella todos los monumentos y resquicios de cultura pleyadiana que aún quedaran en la zona. Al final de este periodo Nakop contaba ya con 100 años, aunque se mantenía en un estado de forma excepcional, llevaba siendo un ermitaño solitario más de la mitad de su vida, viviendo solo, protegiendo su planeta y deseando que algún día todo volviera a ser como antaño.
Capítulo 2: “La Fuente”
Antes de profundizar en la vida de Nakop, es importante entender el concepto de “La Fuente”.
Actualmente se conocen 4 tipos de interacciones fundamentales de la materia, es decir, cuatro formas de generar fuerzas de atracción o repulsión entre materia, o dicho más simplemente, son los motores de nuestro universo, los mecanismos por los cuales el cosmos muta y evoluciona. Los 2 tipos de interacciones más intuitivas y más estudiadas son el electromagnetismo y la gravedad, éstas junto a las fuerzas nucleares débiles y fuertes conforman las 4 interacciones fundamentales de la materia.
La gravedad y el electromagnetismo funcionan de modo similar, ambas han sido ampliamente investigadas y fínamente analizadas hasta el punto de poder ser estudiadas mediante modelos matemáticos bastante similares que han llegado a nuestros días gracias a los trabajos de personas como Isaac Newton o Coulomb. El mecanismo de estas fuerzas pasa necesariamente por alterar respectivamente 2 campos, el campo de Higgs en el caso de la gravitación, y el campo electromagnético en el caso homónimo, en ambos casos las magnitudes que provocan esta alteración son bastante populares y conocidas, la masa y la carga. No queda ninguna duda en que ambas magnitudes son medibles y entendibles por el entorno físico en el que nos movemos, podemos crear modelos matemáticos que predicen exactamente el comportamiento de los elementos afines a las magnitudes motoras de ambas fuerzas y podemos comprender conceptos como campo, fuerza, potencial, energía, etc. Estas fuerzas hacen que todo en el cosmos ocurra, las órbitas de los planetas, la rotación de las galaxias, el sentido del tacto, la repulsión magnética, absolutamente cualquier interacción que conozcamos tiene un origen en las 4 fundamentales, incluso que podamos mover cosas con la mano implica que trillones de electrones de nuestra mano están repeliendo a trillones de electrones del objeto que queramos mover para que se produzca el movimiento deseado. Todo, todo cuanto percibimos se rige por leyes matemáticas complejas que condicionan nuestra vida y la del universo.
Dicho esto, todo lo que acabo de nombrar son términos que existen en nuestro entorno físico, que son tangibles de algún modo, que son medibles, analizables, incluso visibles. A partir de aquí, cada vez que me refiera a energía no lo haré como una magnitud que mide el potencial por cantidad de carga/masa ni como una magnitud con unidades como julios o calorías, utilizaré el término “energía” como capacidad para alterar el ambiente que nos rodea, de forma muy poco rigurosa. Hay un tipo de energía, un tipo de interacción, que no se puede medir, que no sigue leyes matemáticas, que no se puede parametrizar, en definitiva, para el mundo actual, simplemente no existe. Este tipo de energía tiene un origen difuso, difícil de comprender, y más difícil aún de aceptar como verdadero.
hace 13 800 millones de años, una corriente de esta energía tuvo voluntad, y su voluntad fue, simplemente, crear, estableció parámetros exactos para que el universo que fuera a crear albergara vida de algún modo, no es casualidad que la constante universal de la gravitación sea 6,67 x 10-11 N m2 kg-2 , O que la del electromagnetismo sea 8,85× 10-12 F·m-1, Todas estas constantes fueron preestablecidas de esta forma para crear condiciones óptimas de vida en el universo.
La corriente de energía creadora primigenia tiene un origen completamente ignoto, pero se puede imaginar como un flujo de conciencia, un supernodo de vida intangible que porta la máxima experiencia, sabiduría y complejidad que se pueda registrar en la enteridad de nuestro cosmos, nos referiremos a ella como “La Fuente”, por comodidad.
Ilustración de “La Fuente”
El nuevo universo se construyó, estrellas, galaxias, planetas, todo se formó a su debido tiempo, y con ello, La fusión nuclear, las erupciones volcánicas, la presencia de carbono en las atmósferas, y sobre todo, el agua. Todo ello fue precipitando poco a poco la formación de los primeros seres vivos, únicamente con un conjunto de moléculas orgánicas bien aisladas por medio de una fina membrana que en su interior contuviera una molécula capaz de autorreproducirse, en el caso de la tierra el “ARN” y posteriormente el “ADN”. El origen de la vida no fue simultáneo en todas las partes del cosmos, hubo cúmulos de galaxias que se formaron antes que otros y por tanto tuvieron posibilidades de formar vida mucho antes. Un lugar muy antiguo, donde el germen de los seres vivos humanoides comenzó, fue en la constelación de Lyra, allí se produjo la primera densificación de conciencia desde la Fuente, es decir, la Fuente cedió una pizca de su ser para que habitara aquel ser vivo que acababa de ser formado, ese fue el comienzo de la evolución de la vida inteligente humanoide en el cosmos.
La Fuente, somos todos, cada conciencia que habita un cuerpo una vez perteneció a ella y una vez volverá a ella, ese primer ser vivo tuvo un legado que llega hasta nuestros días, ese ser vivo evolucionó, creó más individuos, por lo que la Fuente densificó más conciencias en ellos, y así progresivamente, hasta que esos primeros “humanos” lyrianos desarrollaron lo suficiente su tecnología como para salir de su constelación y colonizar nuevos planetas y estrellas, entre ellos Alcyone 1, el planeta de origen de Nakop en las Pléyades.
La Fuente es un enigma, ¿Por qué creó el universo?, ¿por qué quiere que la vida prolifere?, ¿Qué es y de dónde viene esa energía de la que está creada?, ¿Qué es la conciencia?, por desgracia, no tengo las respuestas a estas preguntas, lo único de lo que se puede tener certeza es de que la Fuente aspira a que haya bondad y armonía en el universo, pero sin interferir directamente, todos tenemos malos días, enfados, malos momentos, todos sufrimos y sentimos dolor, pero lo que La Fuente desea es que el mundo llegue a un estado de máxima bondad y amor por sí mismo, con libre albedrío, sin imposición de ella misma, únicamente las semillas blancas estelares conocen esta voluntad de La Fuente, pero por sí solas no pueden hacer nada si el resto de la población busca la guerra y el caos en lugar de la bondad y la armonía.
Capítulo 3: “El origen del longevo”
Bueno sí, lo pillamos, que mucha fórmula y que todo es muy profundo, si eso está muy bien, pero la pregunta es… ¿de qué importa todo esto?, ¿por qué me estás soltando esta pedazo de chapa ( y la que os queda aún) sobre cosas tan tan tan extrañas?. Sólo quiero contar mi historia, eso es todo, lo intento hacer lo más ameno posible, pero aviso que se vienen curvas, así que si llevas un mal día es mejor que no sigas porque me estoy metiendo en unos fregados que es que ya no se ni cómo explicarme porque casi ni lo entiendo yo. Para explicar de verdad aquello que quiero contar es muy necesario que haya un poco de contexto, y de eso no os va a faltar no os preocupéis. Dicho esto,es necesario contar un resumen de la vida de Nakop hasta el día de hoy:
La creación del espíritu inmortal de Nakop tuvo lugar en uno de los cúmulos sagrados de La Fuente. En aquel lugar, su alma, su conciencia, fue desde el primer momento bautizada con la semilla blanca estelar, y desde la más tierna creación de su ser, aun sin tener forma ni pasado, se le inculcaron a su espíritu los valores del respeto, la cooperación, y, sobre todo, la bondad. No se sabe la cantidad de vidas previas que tuvo Nakop antes de su vida en las pléyades, pero se entiende que fueron abundantes. En nuestro universo, un alma pasa por incontables ciclos de reencarnaciones hasta poder volver a La Fuente y fusionarse con ella, es como que La Fuente va “aprendiendo” poco a poco de todas las experiencias y situaciones que todos sus pedacitos de conciencia van viviendo y experimentando, y sólo consigues volver a La Fuente cuando has vivido numerosas vidas y realmente has llegado a un estado de sabiduría y paz interior óptimas, para ello es necesario aprender algo nuevo en cada vida, a superar la pérdida, a no darle importancia al dinero, a no sentir envidia, a no tener vanidad, etc. Además las reencarnaciones no tienen por qué ocurrir todas en el mismo planeta, ni siquiera en la misma constelación, simplemente tu alma elige el lugar óptimo para vivir una nueva vida y completar su sabiduría de algún modo.
Nakop, tal y como lo conocemos, nació en Alcyone 1, un planeta que orbita la estrella más luminosa de las pléyades, la estrella “Alcyone”, en un periodo moderadamente reciente. Desde que era un niño, Nakop jamás utilizó la violencia como recurso o ayuda, el posterior monarca llegó a recibir todo tipo de violencia del resto de niños, hasta palizas, pero él nunca devolvió ni un solo golpe. El joven guerrero siempre practicó la humildad, la empatía, y la ayuda hacia los más débiles aun cuando su edad no llegaba ni a los dos dígitos. Nakop no comenzó a notar su afinidad con la Fuente hasta que llegó a la adolescencia, poco a poco señales de su entorno y de su interior le fueron mostrando que él no era igual al resto de individuos que le rodeaban, él tenía verdaderas inquietudes, ganas de cambiar su mundo, ideas arraigadas en lo más profundo de su ser, y Nakop decidió aceptarlas y seguir las consignas de su corazón en cada circunstancia, ya fuera lo socialmente aceptado o no. Nakop comenzó a canalizar información de la Fuente entrados los 16 años, códigos genéticos enviados por medio de energía intangible que hacían variar su ADN, poco a poco se fue desligando de sus limitaciones como ser físico y comenzó a entrar en armonía con la resonancia de todo cuanto le rodeaba, primero consiguió encontrar el punto de resonancia de cada material utilizando su voz , después desarrolló la “permeabilidad emocional”, un estado por el cual podía compartir y experimentar los sentimientos de las personas muy allegadas a él, es decir, podía notar en primera persona el sufrimiento, el amor o cualquier emoción que sintiese el corazón de cualquier persona cercana, primero a menos distancia y posteriormente casi de forma telemática, sus mecanismos de envejecimiento se frenaron, su vista se agudizó, sus reflejos se afinaron, y con cada canalización Nakop se liberaba de una nueva limitación física. Para canalizar energía desde la Fuente es necesario estar en un estado óptimo de mente, cuerpo y espíritu, y Nakop lo lograba estudiando, entrenando y meditando.
Alrededor de los 30 años, Nakop ingresó en el ejército Pleyadiano, con intención de cambiarlo desde dentro. Su intención era instruir al personal militar en el poder de la paz interior y de la canalización de energía. Nakop con 30 años ya dominaba la canalización de energía vital sagrada, pues su conexión con la Fuente era tal que su cuerpo se convirtió prácticamente en un portal hacia su energía. Comenzó moviendo pequeños objetos por medio de la alteración del campo espacio temporal que cubre todo el universo, evolucionó generando esferas de poder que él mismo podía elegir para quienes eran etéreas y para quienes eran duras como el metal o ardientes como el plasma, y finalizó su entrenamiento en solitario con la capacidad de monitorizar zonas del cosmos únicamente utilizando una glándula propia de los pleyadianos llamada “glándula pineal”, en definitiva, Nakop se convirtió en el guerrero más valioso de toda la constelación de Tauro, constelación donde se ubican Las Pléyades.
Su recorrido militar comenzó como un simple soldado raso, pero evidentemente fue escalando de puesto tanto por méritos en batalla como por capacidades estratégicas. Él siempre buscaba obtener la paz sin que hubiera daños, y siempre que atacaba lo hacía en forma de defensa, sus habilidades diplomáticas no tenían parangón y poco a poco Alcyone fue haciéndose socio comercial de todas las naciones y planetas de su entorno, llegando a convertirse en la capital del cúmulo estelar de las Pléyades y uno de los centros políticos de la constelación de Tauro.
Se podría decir que Nakop cambió la forma de ver la vida de los pleyadianos. Ellos siempre habían sido un pueblo más o menos pacífico, pero la guerra en varias regiones de Alcyone estaba a la orden del día, así como la corrupción política y la falta de conciencia moral en muchos casos, habiendo indigencia y un número elevado de presos. Para ser justos a la verdad, Alcyone era ya antes de Nakop uno de los lugares más pacíficos y estables de su región estelar, lo que explica un poco esa facilidad que tuvo la población de aceptar y practicar la filosofía de La Fuente. Cuando Nakop estaba cerca de cumplir 40 años, 2 años después de haber sido nombrado gobernante de Alcyone, la población indigente y la población encarcelada bajaron a practicamente 0, los homicidios, robos, suicidios, casos de depresión y tasa de criminalidad bajaron cada uno un mínimo de un 90% respecto a los datos de cuando Nakop entró al ejército, y por último la corrupción en las administraciones públicas se desplomó debido a un incesante programa de transparencia. A los 38 años Nakop fue elegido gobernante de Alcyone, o como lo llaman allí “Monarca temporal”, por más de un 95% de los votantes, y su reinado iba a durar solamente 3 años, aunque, por desgracia para Alcyone y para él mismo, acabaría durando 62.
A estas alturas seguramente te estés preguntando… ¿Cómo funciona exactamente eso de la energía de La Fuente?, y… ¿eso de modificar el campo espacio temporal qué es?. Bien, esperaba no tener que explicarlo porque es bastante complejo, pero como veo que te da tanta curiosidad haré un esfuerzo. Todo es falso, absolutamente todo lo que nos rodea lo es. Bueno, no es falso falso, pero lo que sí es es artificial, La Fuente utilizó relaciones matemáticas al crear nuestro universo porque es la forma más sencilla de seguir un orden, y para que la vida física emerja hace falta un orden. Pero nuestro origen, nuestro origen real, es caótico, puramente caótico, es limpio y puro pero impredecible y abrumador. La Fuente no sigue las reglas del universo, al igual que el creador del ajedrez cuando montaba a caballo no se movía en forma de “L”. Por tanto todo aquello que conocemos como real se desvanece cuando intentamos comprender aquellas patas que sostienen la mesa que es el cosmos. Los átomos, los enlaces atómicos, las moléculas, las fuerzas intermoleculares, los estados de la materia y cualquier magnitud física se sostiene de un modo caótico no matemático. El cosmos se creó sobre una base, esa base es el campo espacio temporal no físico. ¿Qué cómo se creó y llegó hasta ahí ese campo? ni idea, ni yo ni nadie lo sabe, sólo se sabe que está ahí y que su composición y estructura es similar de algún modo a la de la misma Fuente. Cada ser vivo tiene un corazón, no necesariamente un órgano rojo con ventrículos y aurículas, sino más bien como un lugar donde reposa este campo, un pequeñito nodo que conecta por medio del campo millones y millones de corazones por todo el ancho cosmos. En cada corazón reposa una conciencia, al menos un pedacito de conciencia proveniente de La Fuente, y por tanto, como una tela de araña, este campo se extiende hacia allá donde haya vida, y de forma más tenue, hacia allá donde solo hay materia. La energía de la fuente fluye por este campo sin limitarse por la velocidad de la luz o la longitud de Planck, simplemente no tiene reglas y su potencial máximo será aquel que La Fuente quiera suministrarle. Es importante recordar que La Fuente no es un ser vivo individual que pueda sufrir rabietas o enfados, es una mente compuesta por trillones de almas de mayor antigüedad que el universo mismo, por lo que las decisiones que tome La Fuente no son para nada hechas a la ligera ni arbitrarias, sino que tienen un sentido que seguramente no podamos ni comprender. Hay una cosa importante que aclarar, no hay que confundir el campo espacio temporal no físico con el campo espacio temporal físico, el físico es el que se está generando constantemente y es curvado por la masa y es el responsable de que se alejen las galaxias entre sí por el espacio que se genera entre ellas y en fin cosas muy turbias que si te has leído la teoría de la relatividad general estarás familiarizado con ello. Dicha esta aclaración podemos proseguir.
La Fuente decide qué hacer con su energía, pero para recibir energía por medio de este campo primero hace falta tener un corazón fuerte tanto en el plano físico como en el no físico. Si un vaso no es lo suficientemente grande no puede contener demasiada agua, y si ese vaso por muy grande que sea está sucio no vas a querer echar tu agua ahí. Hay que demostrar a La Fuente que actuarás de forma pacífica, que no obligarás a nadie por la fuerza a seguir tus órdenes y sobretodo que siempre estarás dispuesto a ceder y abrir la mente si la situación lo merece, todo ello para no alterar el orden que tantos años se ha demorado el universo en crear. Por último, no toda la energía tiene por qué provenir de fuera, como he dicho, cada uno de nosotros somos un pedacito de La Fuente en sí, pero ya iréis comprendiendo todo en el futuro, de momento con esto debería ser suficiente.
Ilustración de la red de corazones más cercanos a la fuente. Los corazones cercanos a la fuente los portan seres de millones de años de edad y de gran relevancia para el cosmos, sin embargo su estructura de conexión con La Fuente es exactamente igual que la del resto de corazones del universo.
Capítulo 4: “Memorias decisivas”
Es duro elegir la soledad como forma de vida. La soledad para Nakop implicó perder absolutamente todo por lo que él había luchado y ver cómo cada persona que había cambiado y que había logrado transmitir un poco de su ser se marchó porque nunca más volvió a confiar en él. Nakop sintió su cumbre de sufrimiento no cuando tenía que luchar contra las invasiones enemigas ni cuando era herido en batalla sino cuando tuvo que ver cómo todas las personas que él amaba abandonaban Alcyone lentamente, olvidando y dejando atrás todo lo que parecían haber aprendido de su monarca.
La primera etapa de soledad en Alcyone fue devastadora para el último servidor de la luz, cada día sentía un dilema en su corazón que parecía que lo iba a separar en dos. Sentir la soledad, el aislamiento, es algo que nunca nadie te enseña a soportar. Sentir que cada día estás más lejos de todo lo que en un pasado te daba ilusión y esperanza es una prueba que muy pocos pueden superar sin realmente corromper sus ideales más arraigados. Nakop meditó y meditó, y siempre se mantuvo fiel a su sentimiento más profundo, el de seguir la voluntad de La Fuente, y ese sentimiento, era incompatible con aceptar la derrota y marcharse de Alcyone, pues si aceptaba la derrota debía hacerlo con honor y jurar no atacar a los sirianos una vez ellos lo dejaran salir de su planeta natal, y si no aceptaba la derrota, no podía atacar a los invasores en su campo tampoco, pues la voluntad pacifista de Nakop le impedía moralmente utilizar el poder de La Fuente de ningún modo que no fuera la defensa propia, pues Nakop no quería ser igual que aquellos que causan las guerras. La única opción restante que le quedó al monarca de aquel mundo deshabitado fue simplemente aprovechar la situación para desarrollar sus habilidades, desarrollar paciencia, trascendencia, y sobre todo, defender todo aquello que aún quedara en su planeta.
Pasaron años de únicamente meditación y ampliación de conexión con La Fuente, plantó un huerto y solamente alimentándose del fruto de su trabajo y de la energía que provenía de su estrella logró vivir toda su etapa de soledad sin mayores problemas de alimentación. Nakop había logrado frenar enormemente su metabolismo y cada vez podía administrar más energía etérica de La Fuente para suplir de recursos a sus células y tejidos, hasta tal punto de haber días en que necesitaba cero ingesta de recursos orgánicos para vivir.
En esta etapa de su vida hubo un evento importante, uno que cambió realmente la forma de pensar del guerrero y que haría que todo en su vida cambiara. Nakop contaba ya con 90 años, había repelido cientos de ataques sirianos y meditado cada día desde el abandono del último pleyadiano del planeta. Su conexión con La Fuente era prácticamente absoluta y sus habilidades estaban totalmente pulidas llegado a esa edad, por lo que decidió acceder a su registro inmortal de vidas pasadas. Este registro está “escrito” en el “lenguaje” de la propia Fuente, pues de esta forma todas las almas pueden “leerlo” al todas ser parte de la Fuente y conocer este lenguaje.
El registro inmortal de vidas pasadas es un concepto que muy pocos seres en el universo pueden llegar a entender, es un lugar, es un tiempo, es un estado, en el que todo lo que has sido, eres, y serás confluye en un único punto donde ves absolutamente cada acción y cada momento que cometiste o viviste, realmente hay que estar muy preparado para ver aquello, pues puedes encontrar momentos donde sufriste enormemente y tu espíritu fue dañado, puedes encontrar momentos donde hiciste daño a otros en alguna vida pasada, y sobretodo momentos donde realmente ni te podrás reconocer pues ni tu forma física ni tu forma de actuar concordarán con tu forma actual. La inmersión en el registro inmortal supone la completa exposición de tu ser hacia ti mismo, lo cual parece algo evidente e inofensivo, pero realmente es como sacar a un cangrejo ermitaño de su concha, te expones, y te vuelves muy vulnerable al hacerlo, pudiendo causar daños profundos a tu ser si lo ejecutas de un modo erróneo. Nakop llevaba 50 años purificando su ser, neutralizando su cuerpo, y sólo cuando notó que realmente estaba preparado decidió entrar y observar quién era en realidad.
Al observar por primera vez su registro, Nakop conectó, conectó con sí mismo, vio todo lo que fue y comprendió por fin por qué actuaba de esa forma. Como primera visión, visualizó la implantación de la semilla blanca estelar en el momento del nacimiento de su alma, nada tenía forma, sólo había corrientes de luz, pero él sabía quién era él en ese espectáculo de movimiento y estelas de luz y comprendía perfectamente lo que estaba ocurriendo, fue en medio del vacío, en el supercúmulo sagrado de La Fuente, donde tuvo comienzo el universo, allí flotaba una esfera, brillante como la mismísima estrella Altair, pero del tamaño de un libro, esa esfera era la semilla blanca estelar, la misma voluntad de La Fuente. A su vez, una pequeña corriente de luz, un alma recién emergida de La Fuente, envolvió a esa esfera y la esfera se fusionó con aquella corriente, laminando cada haz de luz con un reflejo nítido y deslumbrante, la corriente creció y vibró como nada que hubiera sucedido allí con anterioridad, formando por primera vez el alma inmortal de Nakop. Ciertamente fue un espectáculo muy hermoso a ojos de un pleyadiano, pues realmente Nakop comprendió que él era un hijo más de La Fuente pero con un potencial inconmensurable.
Ilustración del alma de Nakop recién nacida envolviendo la semilla blanca estelar.
Tras la impactante primera visión observada mediante el registro inmortal, Nakop se dispuso a mirar su última vida antes de la actual. Él quería saber realmente cómo era no hace tanto tiempo, y su asombro al descubrirlo fue enorme. Nos encontramos en un sistema estelar, con una estrella de tamaño y luminosidad medianos, y ocho planetas orbitando, los 4 primeros rocosos y más pequeños, y los 4 siguientes gaseosos y más masivos. Utilizando su glándula pineal y sus capacidades de monitorización estelares pudo calcular la posición de este sistema y se encontraba a unos 440 años luz, lo cual no era demasiado.
Sólo un planeta de aquellos 8 tenía las condiciones necesarias para crear vida, aquel planeta se llamó “Enki” por los primeros Lyrianos que alcanzaron aquella región del cosmos. Aquel planeta ya había desarrollado vida compleja y multicelular a la llegada de los primeros colonizadores lyrianos, que recordemos que fueron aquellos que también colonizaron las Pléyades, el problema era que, a diferencia de las pléyades, la atmósfera de Enki era muy pesada para el organismo de los Lyrianos y además la gravedad era anormalmente intensa en este planeta, por lo que los lyrianos no pudieron colonizarlo directamente estableciendo asentamientos allí como sí pudieron hacer en planetas como Alcyone 1.
Los Lyrianos descubrieron un organismo vivo en una selva de un vasto continente en Enki que se asemejaba de algún modo a un humanoide, era mucho más pequeño, peludo y mucho menos inteligente que un humanoide lyriano, pero ese ser vivo se había adaptado evolutivamente para vivir en el planeta Enki y su fisiología y anatomía eran lo suficientemente similares a la de los colonizadores lyrianos. Por esta razón los colonizadores lyrianos tomaron una decisión, para poder colonizar ese planeta, era necesario unir el ADN de su raza con el de la especie autóctona de Enki, de este modo el individuo que resultaría de aquel cruce sería lo suficientemente similar a los lyrianos como para poder equipararse en inteligencia, en capacidad de pensamiento y en aspecto a ellos, y también sería lo suficientemente resistente para vivir en Enki debido a que parte de su ADN se había desarrollado para sobrevivir en las condiciones de aquel planeta.
Los lyrianos tenían que utilizar protección al estar en Enki y no podían estar tiempos demasiado prolongados por la excesiva gravedad, en un proceso que duró miles de años, los lyrianos fueron introduciendo cada vez más y más ADN en aquellos seres nativos de la selva. Muchos murieron por tener genes defectuosos, pero muchos otros grupos iban superando cada vez más y más generaciones con mayor cantidad de ADN lyriano introducido con cada nacimiento. Su cuerpo y anatomía se fueron adaptando en un proceso bastante estirado en el tiempo, los lyrianos realmente hicieron un gran trabajo con esta especie, lentamente ese primer ser peludo fue perdiendo el vello corporal, asemejandose cada vez más a los Lyrianos, que carecían de este pelaje, el cabello en la cabeza era cada vez más largo con respecto al corporal al igual que sus colonizadores que portaban todos largas melenas, y como último cambio físico importante, fueron convirtiéndose en seres cada vez más erguidos y más altos, debido a la diferencia abismal de altura entre la especie nativa, que rondaba el medio metro, y los colonizadores, de 2 metros y poco de altura promedio. Como resultado, al cabo de cientos de miles de años una nueva especie dominó el planeta Enki, y como gran ventaja portaba el código genético de una especie inteligente interestelar que había sido una de las más prolíficas durante una temprana etapa de la vida, la especie nativa de la constelación de Lyra, también llamada “raza exploradora”.
La comunidad interestelar decidió dejar al planeta sin soberanía perteneciente a ningún colonizador, pues Lyra pasó por varias guerras, tanto internas como externas, y no tenía estabilidad suficiente como para hacerse cargo de ese planeta. Alcyone también había mandado expediciones a ese planeta, pues el código genético de los pleyadianos era prácticamente idéntico a el de los colonizadores originales de Enki y sintieron el planeta como suyo, por tanto aceptaron este pacto interestelar de no intervención para dejar a la especie de Enki desarrollarse por sí misma, y acordaron hacer únicamente algunas expediciones contadas de reconocimiento para conocer cómo evolucionaba la población del planeta aparte de ofrecerse a defender el planeta de cualquier amenaza que pudiera acabar con la población local.
Este trasfondo lo he contado porque la última vida pasada de Nakop ocurrió en aquel sistema estelar, concretamente en su estrella, apodada “Marduk” por los primeros colonizadores, allí habitaba una llamada “especie sagrada”, es decir, no era visible por seres vivos con un bajo grado de nivel de conexión con La Fuente, era necesaria la transmisión continua de energía con La Fuente para poder siquiera observar a estos seres. La especie sagrada se llamaba “Malakh’ esh” o “Ángeles estelares”, en este caso “Ángeles de Marduk”. Son transmisores de información enviados por la misma Fuente a cada estrella del universo para que hagan labores con el fin de conservar el equilibrio del cosmos, son los responsables de mandar energía informadora a La Fuente cada vez que sucede un evento remarcable en su sistema estelar, como por ejemplo el surgimiento de vida o la emancipación de vida inteligente de un planeta del sistema, así como desastres naturales, se podría decir que son “mensajeros” directos de La Fuente. Nakop se visualizó a sí mismo como uno de estos ángeles, con unas alas enormes que doblaban el tamaño de su cuerpo, con una forma física excepcional y vestido con una túnica blanca.
Para llegar a ser Ángel estelar es necesario cumplir varios requisitos, La Fuente universal confía muchísimo en ellos y como tal no pueden ser cualquiera, necesitan como mínimo haber vivido un número elevado de vidas y tener un alma muy pura, sin maldad, prácticamente deben ser seres que les quedan muy pocas vidas para volver a unirse a La Fuente, realmente son almas ancianas que han servido a la luz y que están en las últimas etapas de su desligamiento de La Fuente sirviéndola en tareas cruciales para su voluntad. Nakop se dio cuenta de que esa vida era un indicativo de que su alma era muy anciana, y comprendió aquella visión como una señal, él había nacido en Pléyades, en Alcyone, como un ser físico más, habiéndose desligado de todos los privilegios de cercanía que tenía con La Fuente cuando era un ángel estelar, y, en vez de volver a la fuente y vivir en paz y armonía como la mayoría de los ángeles estelares hacían, él decidió volver al mundo donde hay dolor, donde hay sufrimiento, aun sin necesidad alguna y pudiendo haber trascendido aquello, él volvió al entorno físico donde vivimos la mayoría de la vida del cosmos.
Nakop, contaba con suficientes vidas y experiencia como para haber trascendido a un lugar más cómodo, pero si él estaba allí, en Alcyone, luchando contra una injusticia, es porque su espíritu realmente comprendía que él podía promover un cambio, uno que sólo una conciencia de su envergadura podría propiciar.
Capítulo 5: “El comienzo de la Búsqueda”
Era un lugar tranquilo, un lugar lleno de paz, la naturaleza rodeaba toda la vida de Nakop, se podían escuchar con claridad los cantos de los animales nativos del planeta, el ruido que las hojas moradas de los árboles de Alcyone producían al chocar con la brisa, se escuchaba cada gota de lluvia caer sobre el suelo, incluso el fluir del agua de ríos muy lejanos, era un lugar utópico para la meditación. Nakop, a sus 100 años, no sólo escuchaba al río fluir o a las hojas moverse, sino que podía alcanzar los límites de la comprensión de su especie, a esa edad era capaz de observar moléculas, átomos, hadrones, incluso los propios fotones, podía percibir cualquier acto de existencia hasta el mismo límite de la longitud de Planck. Nakop podía asimilar la longitud y tiempo de objetos a velocidades próximas a la luz, pudo monitorizar con su glándula pineal las singularidades del centro de miles de agujeros negros, cada secreto, cada aspecto del cosmos que ahora nos es imposible de comprender, él consiguió descifrarlo.
Llegado al siglo de edad el monarca tenía más que claro el por qué de su existencia, no existían los dilemas, el estrés, las crisis, la ansiedad o la incertidumbre, simplemente había aprendido todo lo que debía aprender en aquella vida, y lo único que le quedaba era actuar. Cuando el espíritu de Nakop se encontraba en el sistema estelar de Marduk sintió algo, algo poderoso, intenso, y, a diferencia del resto de veces que había tenido esa sensación, esta vez ese sentimiento no provenía de La Fuente, sino de dentro de él. Una semilla existe para ser plantada, una semilla sólo es semilla cuando tiene potencial de convertirse en un árbol, una semilla sólo germina cuando es plantada, y nunca germina instantáneamente, la semilla blanca estelar que vivía dentro de Nakop germinó en aquel sistema estelar, en Marduk, justo cuando parecía que la vida del espíritu de Nakop estaba llegando a su fin.
Ocurrió estando en la superficie de Marduk, Nakop, siendo ángel estelar, estaba acompañado por más miembros de su especie durante su estancia en la estrella y casi nunca se encontraba solo, pero en un momento dado, decidió alejarse del resto para contemplar por él mismo un evento único, la alineación de los 8 planetas de aquel sistema estelar, un evento que sólo ocurre una vez cada 200 años, y ya estando él solo, decidió observar con atención el planeta Enki, el más bello de todos y el único capaz de albergar vida, vio desde fuera sus océanos, sus continentes, los monumentos que habían construido los nativos, los polos de hielo que había en los extremos del globo y las auroras boreales que se formaban en ellos, le pareció un espectáculo hermoso, digno de ver desde cerca, pero los ángeles estelares tienen prohibido abandonar las estrellas que habitan sin permiso expreso de La Fuente.
Ilustración de aspecto típico de un ángel estelar o Malakh’ esh de Marduk
Insignia de los ángeles de Marduk
Nakop era consciente que el permiso necesario para abandonar la estrella sin consecuencias sólo era otorgado bajo circunstancias muy concretas, y ninguna de ellas era por “turismo espacial”. El ángel estelar tuvo que tomar una decisión, y fue la de abandonar el astro sin permiso, únicamente durante un periodo de 24 horas, y así fue, Nakop usó sus enormes alas etéricas para impulsarse por el campo energético inerte espacio temporal, y logró llegar a la superficie de Enki. Es importante recordar que en este punto de su vida Nakop era ya un alma extremadamente anciana y sabia, conocía numerosas técnicas de utilizamiento de la quinta energía y no poseía casi limitaciones físicas, Nakop se enamoró de aquel mundo, de cada lugar, de cada montaña, de cada templo, de cada estatua, de cada catarata, y sobretodo, de cada alma que habitaba aquel lugar, simplemente le pareció que aquel planeta tenía un equilibrio perfecto entre vida, potencial tecnológico y espiritualidad, sin duda alguna, algo resonó dentro de él al visitarlo, una fuerza interior que ni la propia Fuente le había hecho sentir.
Nakop regresó a Marduk con un brillo cegador, incluso para los habitantes de una estrella, su cuerpo vibraba distinto, sus extremidades resonaban con el propio campo energético universal, sus ojos contenían el poder de mil quásares cada uno, era algo a todas formas extraordinario incluso para el nivel de energía que manejaban los ángeles estelares, la semilla blanca de Nakop acababa de germinar.
Ese lugar, Enki, estaba unido al guerrero de algún modo, era su destino, el lugar de destino de su semilla. Enki era un planeta sin más soberanía que la de los habitantes nativos de aquel mundo, estaba a todas luces prácticamente sin contaminar por el pensamiento de ninguna otra civilización galáctica, y, sin embargo, estaba en el medio de todas de ellas. Enki era un punto aislado en el universo, pero con un potencial que muy pocos podían ver.
El verdadero cometido de la semilla estelar de Nakop, aquello por lo que había nacido su espíritu, era el de transmitir el mensaje de La Fuente por todo el universo. La mayoría de civilizaciones del cosmos están alejadas de la espiritualidad, ya sean los sirianos, los lyrianos, los habitantes de Vega o los habitantes de Orión, todos han olvidado su pasado, todos han olvidado quién les dio la vida, y, sobretodo, han olvidado la bondad, todo en sus regiones es guerra, odio, indecencia, y no hay hueco ni para la paz ni para el amor, el problema, es que todos aquellos planetas ya están demasiado arraigados, creen que nada va a cambiar porque llevan millones de años estancados en ese pensamiento, sin embargo, Enki, es distinto, sus habitantes aún tienen dudas, aun no afirman que el dolor es la única solución, aún hay margen en sus corazones para demostrar al cosmos que otro modelo de vida es posible, y, la misión de Nakop, consiste en promulgar este mensaje en aquel lugar, en el lugar más céntrico y puro de su galaxia.
Esta última vida de Nakop en las pléyades no era más que un entrenamiento, un entrenamiento de determinación, de soledad, de persistencia, de sabiduría y de poder, Nakop se enfrentó a un planeta entero únicamente para seguir sus ideales, y venció, venció, porque consiguió proteger aquello que más amaba el tiempo que estuvo allí. A los 100 años, Nakop se vio preparado para cumplir su misión, 60 años de soledad, 10 años en el ejército pleyadiano, 1 vida como ángel estelar e incontables vidas pasadas a sus espaldas, se había convertido en un auténtico “Om tat sat”, portador de la luz suprema, pasando de ser una semilla más a ser el árbol más sagrado que el universo había conocido.
Nakop se despidió de su planeta, bendijo todas las formas de vida que había protegido durante su estancia allí, y canalizó toda la energía que le quedaba en un “conjuro” de protección, de esta forma, sacralizó a Alcyone 1, de forma que únicamente seres con pureza de corazón podrían pisar aquel lugar ahora sagrado, y con su último aliento de energía, selló el hechizo. Su próxima vida se produciría a 440 años luz de aquel lugar, en el planeta donde su semilla germinó, con la única intención de mandar un mensaje, el mensaje de amor, de esta forma comenzó lo que él apodaría como “la exploración para encontrar almas puras y promover el mensaje de La Fuente”, o, de una forma más simple,
“La búsqueda de la bondad”.
Capítulo 6
Es curioso. El tiempo avanza siempre en una dirección, lo podrá hacer más rápido o más lento pero desde luego nunca va hacia atrás. Lo mismo ocurre con nuestro espíritu, concretamente con las experiencias y memorias que acumulamos en él. Nuestro espíritu, alma, como quieras llamarlo, es simplemente un almacenamiento de datos, que viaja en diferentes formas. Puede viajar como un forastero en el lejano oeste, como una lavandera española del siglo XVIII, como un señor feudal japonés o como un gusano galáctico interestelar. El espíritu está anclado a un cuerpo solo por un tiempo limitado, porque así lo rigen las reglas de este universo, y durante la estancia en ese cuerpo podrá ver su alrededor, siempre que su cuerpo tenga ojos, o podrá escuchar su alrededor, siempre que su cuerpo tenga oídos, ya comprendéis por donde va la cosa. Igual que el tiempo siempre va hacia delante y nunca al revés de la misma forma funciona un espíritu, siempre adquiere nuevo conocimiento y nunca jamás lo perderá. En cierta forma estamos “ligados” al tiempo, pues tal como es él de tal forma somos nosotros. Existen las pérdidas de memoria o el alzheimer, que aparentemente contradicen lo que estoy diciendo, pero esos solo son reflejos físicos, psíquicos, mentales. Nuestro cerebro es algo físico, tangible en nuestra realidad, y como tal, puede y debe fallar, sin embargo, aunque un ordenador no reconozca un pen drive eso no tiene por qué implicar que esté mal el pen drive, porque perfectamente puede ser el ordenador el que tiene un problema con sus puertos USB y puede no reconocer los datos del pen drive. A veces no podemos leer nuestros propios datos, de hecho la mayoría de las veces no podemos. Viviendo encarnados tanto nuestras vidas pasadas como detalles de nuestra vida actual se nos deben olvidar, pues debemos vivir cada vida de la forma más pura y desarraigada posible. En cualquier planeta con vida inteligente siempre hay un ciclo, los viejos mueren y los jóvenes se alzan, hay una renovación continua en el plano vital, pues si no existiese tal os juro y os prometo que la existencia sería inmovil, estática, sosa. Aunque el cuerpo muera, el espíritu sigue, y seguirá conteniendo toda la información vivida y con doble formato, en el que se haya vivido y además el espiritual en cada momento. Una vida de gusano se vivirá sin ver, y en el recuerdo se verá negro pero no solo existe esa forma de ver la vida, la forma espiritual superior hará ver con todo lujo de detalles cada situación como si de un ojo omnisciente se tratara.
El espíritu es inmortal, el espíritu es divino, el tiempo no es cuantizable, pues no existe, la gravedad no es cuantizable, pues no existe. Al igual que la gravedad no es una fuerza sino una consecuencia de la deformación del espacio, el tiempo no es una dimensión sino un hilo de pensamiento de La Fuente.
Nakop ha muerto, su espíritu porta la información de millones de vidas pasadas, pero esta vez trae información nueva de una vida muy larga. Es el momento de recordar.
Cuando un alma se despega de su cuerpo encarnado viaja a un lugar que está por encima y por debajo de todos los demás lugares, ese lugar no ocupa espacio y sin embargo desde él se accede a cada punto del universo. Hay quien dice que es “otra dimensión”, yo digo que es la misma dimensión en la que existe el universo físico pero esta vez sin estar ciego. En este lugar no existe la palabra “claridad” de igual modo que en el sol no existe la palabra Luz o en el mar no existe la palabra agua.
Previamente hablé sobre el registro inmortal de vidas pasadas, un lugar donde se puede acceder a un registro de todas tus vidas pasadas, complejo el nombre eh. En el plano físico solamente aquellos espíritus encarnados de máximo nivel de conciencia pueden poner un pie en esas aguas, y hay quien puede meterse hasta las rodillas. Sin embargo cuando un alma muere, pasa de ser un ser vivo terrestre a ser uno acuático, puede navegar por este espacio de datos intemporales como un delfín surca los mares. Es imposible soportar tanta información estando encarnado, siendo un ser físico, aunque seas el más iluminado de todos, pero cuando tu espíritu trasciende, entonces ese lugar se convierte en tu hogar.
El espíritu de Nakop, que no tiene nombre y es prácticamente indistinguible del resto de espíritus, llegó a este lugar, no sin antes sufrir un choque vital similar a cuando un bebé sale de la madre, el proceso de adaptación a este lugar es complicado y suele durar varios días, o como llaman aquí al tiempo “hilo de pensamiento”. A los tres días terrestres, el equivalente a un millón de pensamientos y el equivalente a muchas revoluciones de un electrón alrededor de un núcleo, Nakop ,o mejor dicho su espíritu, ya se había asentado en su nuevo y temporal hogar. El espíritu se sometió al procedimiento tradicional cuando ocurre una muerte, primero vio cada segundo de su última vida ante el, casi de forma simultánea, por lo que no duró mucho tiempo. Después contempló la enteridad de su existencia y recordó quien era, de una forma millones de veces más precisa a como lo vio en sus conexiones en Alcyone.
Este nuevo lugar estaba ligado a la fuente igual que como el espíritu lo está al tiempo, y es el lugar donde se debe elegir. En ese lugar se toma la decisión más importante que se puede tomar en el universo, has de decidir si te quieres unir a la fuente o si quieres volver a encarnarte. La Fuente no puede decidir por ti, pues tu eres parte de ella y todo lo que tu hagas sería lo que ella haría. Esta situación da lugar a un dilema, volver a la fuente, llevar toda esa información, conectar el pen drive con el ordenador central o meterte en un ordenador más pequeño e intentar recopilar más datos otra vez más. El pen drive de Nakop era demasiado pesado, millones de petabytes de información acumulada durante millones de vidas. Hacía tiempo que un gusano no era un ordenador suficientemente grande como para almacenar ese pen drive, el pleyadiano sin embargo era un ordenador de los más avanzados , y aun así casi lo tenía colmado por completo. Había ya pocas formas de vida en este universo capaces de almacenar la información del espíritu de Nakop. Normalmente en estas situaciones se suele volver a la fuente y vaciarse por completo, pero Nakop sentía que él podía hacer algo importante con toda la información que él tenía. Nakop portaba el doble o el triple de la información promedio de un Malakh’ esh , ángel estelar, que era de las formas más avanzadas de el universo y que residían en un plano intermedio entre lo físico y lo imperecedero. Nakop como pleyadiano estaba rozando el colmo de la capacidad máxima espiritual pleyadiana, y aun así su intención era reencarnarse en un habitante de Enki, un planeta cuyos habitantes estaban menos evolucionados que los Pleyadianos. Nakop estaba pidiendo cargar un océano en una piscina, y si realmente deseaba tanto conseguir algo tan complejo debía dar algo en compensación a cambio.
Por lo general, cuando La Fuente coge parte de su ser y lo aparta de sí misma se dice que está creando nueva conciencia o nueva vida. Todos somos al final La Fuente, porque en un principio fuimos ella. Cuando La Fuente crea nueva conciencia esa nueva conciencia se encuentra sola, sin comprender ni su propio pensamiento, pues nunca antes pensó por sí misma. Desde el preciso momento en el que se crea una conciencia hasta que vuelve a La Fuente jamás se habrán comunicado ambas entre sí al nivel que lo hacían cuando estaban unidas. La nueva conciencia debe existir en completa soledad y no con un cordón umbilical que la esté alimentando, de este modo nada más que ella misma contaminará sus acciones. Podemos interactuar con La Fuente, pero nunca podremos fusionarnos con ella de nuevo, al menos no hasta que no hayamos completado nuestra misión. Nakop necesitaba ceder datos a la fuente, los suficientes como para poder encarnarse en un habitante de Enki, pero esta acción jamás había ocurrido antes y estaba en contra de toda la tradición anterior.
Dije que el espíritu de Nakop era casi indistinguible del resto de espíritus, pero jamás dije que fuera totalmente indistinguible. En el momento de su creación, Nakop incorporó en su ser la semilla blanca estelar, muy pequeña en comparación con el tamaño de su espíritu, que ya era de gran envergadura en el momento de su nacimiento, pero que brillaba como La estrella más brillante de la constelación del águila. En su penúltima vida, esta semilla había comenzado a germinar, aun no era un árbol majestuoso, pero desde luego se entreveía que su misión no acababa más que de comenzar. La Fuente sabía milimétricamente cada paso que debía seguir el espíritu de Nakop para alcanzar su objetivo, así que ella misma decidió romper sus propias reglas y le dejó a Nakop volcar en ella datos sobre sus vidas pasadas que aportaban poco a su forma de ser pero que ocupaban el suficiente espacio como para no tener que preocuparse en donde encarnar. Nakop se convirtió en un ser de información densa, mucho más eficaz que otros espíritus con su misma cantidad de información total.
Nakop estaba listo, preparado para cualquier misión que se le encomendase, y desde luego volvería libre de virus y de fotos borrosas y con la bendición de la mismísima Fuente para conseguir sus propósitos. 11/10/2022
Ilustración del espíritu de Nakop antes y después de haber vivido millones de vidas, con semilla blanca germinada y mucha información incorporada de vivencias pasadas.
Una nueva alma, una nueva conciencia, siempre empieza su aventura vital en seres físicos de muy bajo rango. Una conciencia recién creada siempre se encarnará primero en una bacteria, ameba u otro organismo unicelular, pues esa conciencia nunca ha controlado un cuerpo físico y ha de comenzar por lo más básico, instintivo. Una vez haya vivido varias vidas como organismo de menor rango estará preparada para encarnar en cuerpo físicos con mayor capacidad de percepción y de almacenamiento de datos. El proceso natural sería pasar de organismo unicelular a organismos multicelulares simples como esponjas o algas. Posteriormente se debe afrontar una etapa como planta, en la que se ha de aprender a canalizar y transformar la energía proveniente de la estrella cambiando su naturaleza de energía electromagnética a energía química por medio de la fotosíntesis. Viviendo como planta debes afrontar la situación de vivir en completa armonía con el entorno, en esta etapa se aprende a dar y no recibir, a quedarse estático y no corromper el ambiente, se aprende a ser un ser de alto rango vibracional por la fuerza dado a que tu destino dependerá de las decisiones que el resto de seres superiores tomen sobre ti, es una etapa de humildad y de máximo desarrollo de la empatía y el amor. Todos somos capaces de sentir amor, armonía y empatía pues todos hemos pasado por esta fase y la hemos superado satisfactoriamente. Al final de la etapa como planta puedes optar a vivir como un árbol longevo, pero no es totalmente necesario, hay espíritus que llevan en fase arbólea miles de vidas y están en un nivel de armonía sublime con su entorno, por lo general estos espíritus al final de la fase vegetal se encarnan en árboles majestuosos y longevos como pueden ser grandes castaños, ginkgos biloba, cedros, etc.
Una vez ya has finalizado la fase unicelular, la pluricelular simple y la vegetal tu espíritu ya porta bastante conocimiento básico, bastante información. Al completar estas primeras fases se te da la oportunidad en encarnar en seres pluricelulares complejos, por lo general se comienza siendo insecto dado a su cercanía con las plantas para que no haya mucho choque espiritual al vivir más o menos en los mismos entornos, pero esta vez pudiendo moverse libremente y teniendo que alimentarse de otros seres vivos dado a que ya nunca más volverá ese espíritu a ser autótrofo estando encarnado. Desde aquí el camino es libre, dos espíritus nunca seguirán la misma dirección. Hay espíritus que se encarnan en peces pequeños, luego en peces grandes, anfibios, reptiles, delfines,etc. Hay espíritus que toman los cuerpos de ratones, ardillas, zorros, lémures, orangutanes,etc. Siempre encarnando cada ciertas vidas en cuerpos capaces de almacenar más y más información con una clara progresión espiritual. Llega un momento en el que hay que trascender hacia una forma de vida plenamente inteligente, capaz de comunicarse con precisión entre los miembros de su especie y que tengan un desarrollo espiritual marcado por la longevidad de sus almas.
Por lo general, por cada planeta en el que existe vida hay una o ninguna forma de vida inteligente. Que haya 2 formas de vida avanzadas en un planeta es algo bastante raro, aunque podría darse el caso si ambas son respetuosas y poco bélicas. En la mayoría de los planetas existe una sola forma de vida avanzada, en la que se encarnarán como en un embudo todas las formas de vida de su planeta o alrededores que vayan evolucionando a un nivel de conciencia suficiente. En el caso de Alcyone los pleyadianos eran la forma de vida más avanzada del planeta, y de hecho eran una de las formas de vida más avanzadas de su región del cosmos. Una vez se llega al nivel de conciencia como para encarnar en una forma de vida avanzada seguramente lleves centenares de miles de vidas a tus espaldas, pero el objetivo siempre fue llegar a ser un ser inteligente, y es por eso que en esta etapa es donde más vidas va a acumular un espíritu. Una vez eres un ser avanzado, el cual por simplicidad llamaré a partir de ahora “explorador”, bien, una vez que alcanzas a ser un explorador, como un pleyadiano o un lyriano, llegas a un estado en el que tus libertades superan por primera vez tus limitaciones. Siendo un explorador y habiendo vivido ya varias vidas como ser inteligente en tu planeta tienes la opción de encarnarte en planetas mucho más lejanos y distintos al tuyo, pues ya contienes suficiente información como para poder afrontar cualquier situación de tu nivel aunque esto suponga un choque espiritual alto. Un choque espiritual es la sensación de desorientación y miedo que sentimos cuando nos encontramos en una situación que nuestro espíritu no reconoce, por ejemplo si llevamos miles de vidas siendo pleyadiano y nos encarnamos en la siguiente vida en un gusano tardaremos un tiempo en adaptarnos y en entender qué está pasando pues no comprendemos los sensores nuevos que tenemos ni sabemos cómo actuar de primeras. Algo similar a un choque espiritual ocurre cuando sufrimos una mutilación o un proceso traumático grave en una vida como explorador.
Los exploradores son formas de vida muy avanzadas, de hecho son las más avanzadas que pueden poblar un planeta y vivir una vida tal y como la conocemos, pero hay más. Hay seres, independientes de La Fuente, que han vivido millones de vidas y que han llegado a contener una cantidad de datos abismal, son los “Om tat sat”, los portadores de luz. Los Om tat sat están por lo general entre el plano físico y el espiritual y se caracterizan por el poco tiempo que les queda para volver a La Fuente, por los pocos datos útiles nuevos que aun pueden obtener y almacenar. Son seres ampliamente benévolos, serenos, justos y misericordiosos, muy en línea con la actitud de La Fuente. Para llegar a ser Om tat Sat hacen falta muchísimas vidas y no solo que sean una cantidad alta sino que estén bien vividas, que de verdad hayan comprendido su razón de vivir y hayan alcanzado la perfección en cada virtud que se hayan propuesto mejorar. Estos seres pasan sus últimas vidas asumiendo cargos muy altos como por ejemplo líderes espirituales en sus planetas, también como Malakh’ esh informando directamente a La Fuente sobre las novedades de su sistema estelar o como heraldos de La Fuente en misiones de alto valor espiritual. La jerarquía vital en el plano físico tiene forma piramidal, y como tal los seres que más información contienen en sus espíritus son mucho menos numerosos que los que portan poco conocimiento.
Sea como fuere, Nakop era en su última vida un Om tat sat de rango intermedio, pues aunque sólo había vivido una vida como Malakh’ esh había tenido mucha experiencia como explorador, habiendo llegado a un nivel espiritual muy alto en este nivel de vida. Su intención ahora era encarnarse en un explorador de nuevo, esta vez un poco menos avanzado que un pleyadiano, aunque la diferencia entre ambos exploradores era relativamente pequeña.
Capítulo 7
La historia conjunta de Nakop con Enki comenzó mucho antes de lo que él mismo pensaba. En el momento de máximo esplendor espiritual en su vida en las Pléyades, cuando Nakop tenía ya alrededor de 100 años, fue capaz de acceder al registro inmortal de vidas pasadas y observar un pequeño puñado de sus vidas. Estas visiones siempre son menos nítidas que la realidad física y por lo general menos inmersivas. Nakop tuvo acceso a su vida como ángel de Marduk, a su nacimiento como espíritu y un par más de vidas pasadas pero mucho menos claras en visualización. Sin embargo, cuando un ser vivo pasa de ser físico a ser espíritu éste recupera la memoria de cada vida pasada como la sal se diluye en el agua y deja de ser algo ajeno para ser parte de ella. Nakop recordó una vida especialmente relevante, dado a que ocurrió en el propio Enki hace aproximadamente 2 mil años en el pasado, una vida que sin duda condicionó que hoy en día su espíritu haya vuelto a ese lugar del que, al parecer, nunca pudo despedirse.
Fue hace 2 mil años, puede parecer mucho tiempo, y realmente lo es, pero si lo comparamos con la edad de el universo se nos queda en un pequeño instante. Hace 2 mil años el alma de Nakop ya era un alma vieja, porque ¿qué son 20 o 30 vidas comparadas con millones?, pues eso, un instante. Esta vida comenzó en Enki, concretamente en una zona relativamente desértica que estaba situada en el centro de 3 continentes. Los habitantes de Enki tienen muchos nombres para referirse al hombre que encarnó Nakop durante esta vida, y también tienen muchas leyendas alrededor de su figura. Lo cierto es que Nakop fue un hombre más, con padres corrientes y capacidades corrientes. Lo único que sí es cierto es que su alma llegó a ese planeta justo en el momento cuando debía hacerlo, eso es lo más mágico que se le puede achacar a su figura.
La gente en ese entonces no le llamaban Nakop a este hombre, porque ni él mismo sabía que se llamaba así, sin embargo tampoco está claro con qué nombre le llamaban. Lo único que sabemos es con qué nombre trascendió su figura a lo largo de los siglos, y por ende, con qué nombre se le conoce hoy en día.
Nakop nació en aquel lugar desértico pero desde el principio siempre hubo algo extraño en él. En aspecto era igual al resto de los locales, pelo oscuro, ni corto ni largo, ni alto ni bajo, ni fuerte ni delgado, ojos oscuros y, eso sí, una mirada viva y determinada. Lo único extraño de él era su forma de relacionarse con el resto, Nakop era alguien muy solitario, muy de ir por su cuenta y no depender del resto en nada. Vivió una infancia relativamente normal y se desarrolló como persona siempre con mucha curiosidad por su alrededor. En ese entonces la escritura y la lectura estaban mucho más limitadas que ahora, esas enseñanzas se limitaban casi de forma exclusiva al estudio de los libros sagrados locales y a los sacerdotes y profetas que los custodiaban. Nakop quiso desde siempre entender la visión del mundo de las más altas clases de su localidad, y por supuesto insistió hasta que lo consiguió. Aprendió a leer y escribir en la lengua local y además estudió sus libros sagrados hasta que los sacerdotes le dieron el visto bueno sobre su aprendizaje.
Llegado a los 20 pocos años de edad, Nakop decidió salir de su pueblo y viajar por su alrededor, nunca fue una persona muy sociable y prefería vivir solo que en compañía. Vivió en el desierto durante bastantes años, alimentándose de los peces de los ríos que pasaban por la zona y de plantas del lugar. Lo más relevante de esta vida es que ya a esa edad era capaz de notar las intenciones de La Fuente, y lo hacía únicamente observando su corazón, ni con acceso a registros de vidas pasadas ni con conexión espiritual, únicamente con un alma con un aura robusta y una determinación severa.
Este hombre se rodeó de otros espíritus encarnados de muy alto nivel, mucho se ha escrito sobre ellos, sobre todo de uno en concreto. Había un espíritu, que más que espíritu permitidme llamarle maestro. Este espíritu era un om tat sat de máximo grado, el mayor o de los dos mayores que una vez hubieran pisado Enki, era magistral, puro, muy lejano en vidas y experiencia para cualquier otro espíritu que habitara ese planeta. Su nombre era Sananda, él tenía tal cantidad de información almacenada en su interior que para poder encarnar en Enki tuvo que hacerlo como mitad explorador y mitad espíritu. La Fuente le concedió esta distinción, pues su mensaje era demasiado importante como para verse limitado por la capacidad de almacenar información del genoma local. Antes de su llegada muy pocos de su clase habían llegado a Enki, de verdad, muy pocos. En esa época las distancias eran enormes y las ideas no se propagaban tan rápido, he hicieron falta unos pocos om tat sats de altísimas capacidades como para dar a los exploradores locales unas bases éticas en línea con la forma de ser de la fuente. Se mandaron varios de estos om tat sats pero muy dispersos tanto en el espacio como el tiempo; en el centro de los continentes por lo general, para maximizar las posibilidades de que se escucharan sus mensajes.
Sananda fue mandado al centro de los tres continentes, al mismo lugar desértico que Nakop y prácticamente al mismo tiempo. El mundo es un pañuelo, y el universo es poco más grande. Nakop y Sananda ya habían coincidido en el pasado milenios atrás en Enki, pero ambos eran mucho más inexpertos, por aquel entonces Sananda tendría la envergadura espiritual que porta ahora Nakop ,sino un poco más, y Nakop estaba comenzando a tomar misiones físicas de complejidad avanzada. Se ayudaron en su momento, vivieron una vida juntos, y , Nakop no podía recordarlo pues era 100% explorador, pero Sananda era parte espíritu y era consciente de todas las vidas pasadas por las que había pasado su alma.
Hablar de Sananda es hablar de algo demasiado avanzado como para poder comprenderlo fácilmente, al menos para mí y para muchos otros. Fue un hombre que habló de respeto, de integridad ética, de amor y de perdón aun cuando estas palabras casi ni existían, fue un guía para millones y un ejemplo a seguir como heraldo de La Fuente. No está claro cómo se conocieron Nakop y Sananda en esta segunda vida juntos, ni tampoco en la primera, lo que sí está claro es que estaban destinados a encontrarse, como un círculo y una recta tangente.
Me encantaría decir que todo fue de color de rosa en esta vida, pero siento decir que no. Ambos Sananda y Nakop llevaron caminos separados hasta que fueron adultos plenos, cada uno a su modo predicando y compartiendo el mensaje de La Fuente, Nakop de corazón y Sananda de espíritu. La Fuente, somos todos, cada vez que alguien se hace daño, le duele a La Fuente, cada vez que alguien llora de alegría La Fuente se derrite de placer, es un todo y a la vez un nada. La Fuente decidió no intervenir en sí misma, al igual que dejamos que las heridas se curen solas en vez de meter el dedo en ellas. Nakop notó de algún modo la presencia de Sananda, no porque Nakop tuviera ninguna habilidad excepcional, sino porque el aura de Sananda era deslumbrante, incluso para los más ciegos. Al final ambos murieron, como toda vida que exista, nace y debe terminar, lo importante de verdad es que el mensaje haya calado y que brote alguna semilla en el planeta que se visita. Nakop tuvo un papel relevante ya entonces, pero evidentemente eclipsado por una figura que pocas vidas estaba capacitada ya para poder vivir más. Se dice que Sananda sigue en Enki , en los ríos, en las montañas, y en el alma de cada explorador, pues aun su mensaje no ha sido escuchado por completo, y el día que lo haga su espíritu se fundirá, por fin, con La Fuente.
En esa vida de hace 2 mil años Nakop observó de cerca lo que era un om tat sat de máximo grado, en ese momento él estaba rozando tal calificación, desde luego se le podría haber calificado como un om tat sat de nivel alto. Llega cierto punto en el proceso de evolución del espíritu que ya no son las vidas lo que cuentan, sino el aporte que has proveído a las conciencias con las que has compartido tiempo. A día de hoy, Nakop es un om tat sat de nivel intermedio, un verdadero honor como espíritu surgido de La Fuente. La gran mayoría vuelven a la energía creadora sin ni siquiera haber llegado a ser om tat sat de nivel bajo, pero hay espíritus que tienen misiones adicionales.
Nakop vivió que se conozca una vida anterior a la del desierto en medio de los 3 continentes, otra en la que también promovió un mensaje similar, pero con bastante menos determinación y rango espiritual. Seguramente viviera alguna vida más en Enki después de su último encuentro con Sananda, presumiblemente adoptando el mismo nombre con el que le llamaban en su última vida, dado que para él fue un honor haber compartido esa vida con Sananda y quería seguir honrando ese nombre por el que era conocido, aunque nadie supiera que él era el mismo que una vez portó ese mismo nombre en el pasado.
Capítulo 8
Hay miles de sensaciones que puede sentir un espíritu, incluso quizá millones. Pero, hay algunas que resaltan por encima de otras. Cuando ves por primera vez la cara de tu hijo, cuando corres por primera vez, cuando te enamoras por primera vez, cuando ves tu casa por primera vez, etc. Las sensaciones más emocionantes y llenas de ilusión ocurren siempre cuando eres primerizo en algo, porque tu espíritu sabe que vas a aprender algo nuevo y, al final, ese es tu cometido en la vida y lo que más feliz te va a hacer sentir. Sin embargo, también hay otro tipo de sensaciones, muy distintas en forma pero muy parecidas en importancia. Cuando ves a tu hijo graduarse tras años de estudio, cuando terminas una maratón, cuando recuerdas tu primer amor ya siendo un anciano, cuando has de mudarte de casa y te inundan los recuerdos del pasado. Esas sensaciones son el resultado de mucho tiempo y son las que te definen como persona, gracias a ellas nuestro espíritu comprende que ha realizado la tarea por la que decidió encarnarse, y eso supone otro tipo de felicidad, quizá más melancólica pero desde luego también mucho más saciante. Llevo varios capítulos haciendo una separación entre espíritu y ego pero he de decir que esa separación no es cierta, tú eres tu espíritu tanto como una aceituna es una oliva, no hay separación mayor entre tú y tu espíritu que entre alguien que va vestido o que va desnudo, pero muchas veces para mí es más simple separarlos para indicar que una forma es física y otra no, perdón si ha causado confusión en algún momento.
Lo que quiero recalcar es que las sensaciones que provocan una mayor intensidad en nuestro ser son aquellas en las que comienzas algo o en las que finalizas algo, y la vida no es una excepción. La sensación que sentimos cuando pasamos de vivir en nuestra forma sutil y espiritual a encarnarnos en una forma física es prácticamente indescriptible. Pasamos de ser un gas que ocupa todo su recipiente a ser una mota de polvo compacta, y en ese proceso hay una transición, osea que no es instantáneo. Esta transición, eso sí, es efímera, rápida, pero muy muy intensa. Pongamos un ejemplo, cuando el vapor a presión constante baja de su temperatura de ebullición las partículas que lo componen dejan de tener la energía cinética suficiente como para escapar de las fuerzas intermoleculares que ejercen las moléculas de agua al ser polares, entonces se juntan todas las moléculas entre sí y al estar en un planeta con gravedad como ahora las moléculas están más juntas y en su conjunto son más densas que el aire desplazan al aire siguiendo la aceleración de la gravedad, y se caen al suelo. Es importante que caigan al suelo, de hecho es la clave de todo. Si todas las cosas estuvieran flotando siempre muy probablemente no habría interacción entre ellas y nunca nada pasaría, y es por eso que La Fuente creó la gravedad, para que en el universo ocurrieran choques, fusiones, reacciones, vida. Bueno perdón que me he ido por la ramas, el caso es que los espíritus siempre están flotando,y flotar es muy cómodo he de decir, no pasas hambre, no sientes dolor, ni pena ni tristeza de ningún tipo, pero como todo en este universo si sólo flotas no estás haciendo nada. La experiencia de pasar de ser un espíritu puro a un embrión (En el caso de un explorador) puede ser demasiado intensa, es como tirarte de un paracaídas en el que cada vez eres más y más pequeño pero más y más pesado. En definitiva, cortas de forma tajante con tu forma anterior y te comprometes en cuerpo y alma a tu nueva vida. En este proceso hay varias transiciones tanto visuales como sensoriales de todo tipo, es desde luego una experiencia muy intensa pero sin embargo también breve.
Es normal que te lata el corazón rápido cuando eres nuevo, cuando tienes todo por hacer, cuando eres todo energía. Sólo hay que mirar cómo de rápido late el corazón de un recién nacido comparado con el de un adulto. Pero cuando aun no tienes corazón cómo puede notarse esa excitación? pues el espíritu está revuelto, vibrante y ondulatorio. Vaya historias os estoy contando, ultimamente, perdón que no me he presentado, soy Juan, el autor de este libro, por donde iba, últimamente estoy teniendo muchas visiones. Veréis, soy estudiante de ingeniería en una universidad aquí en Madrid, la cosa es, que de vez en cuando tengo visiones, mis ojos parpadean muy rápido, mi corazón se acelera y cierro los ojos y veo cosas rarísimas de narices, pero de verdad, muy raras. En este libro intento plasmar todo lo que veo pero muchas veces me cuesta seguir el hilo argumentativo porque ni yo sé qué os quiero contar. Llegados hasta este punto he llegado a la conclusión de que nadie va a leer esto. Solo con leer el primer y el segundo capítulo ya te das cuenta de que algo no anda bien en mi cabeza y muy mal tienes que estar si has llegado hasta aquí. Leer estos 8 capítulos?, dudo que nadie llegue tan lejos, y si lo has hecho te has ganado mi respeto para que te cuente esto. Todo lo que escribo son visiones que yo he tenido, cosas que me cuesta distinguir entre la realidad de la ficción, cosas que no he podido negar por medio de la ciencia porque simplemente son imposibles de demostrar con aparatos de medición modernos. Estoy muy perdido la verdad, no sé si tengo esquizofrenia, migrañas o ahora esto es normal y no me había enterado. A veces mi mente viaja en luz y color hacia formas geométricas e ideas extrañísimas, pero qué hago?, ir a un médico? y qué me va a decir el médico? pues efectivamente, que estoy loco, pero eso ya lo sé yo, no me hace falta ir a un médico para saberlo. Mirad, yo soy una persona abstemia, que nunca ha tomado alcohol, jamás me he drogado ni me he pinchado nada ni nada similar, solo soy una persona que hay días que le duele la cabeza y tiene la necesidad de dejar a sus ojos entrar en fase rem por algún motivo hasta que la cosa se calma y puedo volver a la normalidad. Me escudo en el pensamiento budista, de la iluminación del bodhisattva y de la meditación para llegar a la iluminación, pero lo cierto es que estoy desconcertado con todo. No es que tenga miedo, pues ya han pasado años y nunca me ha ocurrido nada malo, pero si intento buscar una explicación de verdad a todo. Únicamente quería ser sincero con la persona que ha llegado hasta aquí, que ya os digo que serán un total de cero porque vaya cosas más raras os he contado. Gracias por escucharme, te lo agradezco.
Capítulo 9
Hay gente que dice que somos únicamente reacciones químicas y físicas, que todo lo que somos o creemos que somos son sólo simples impulsos eléctricos que pasan por nuestras neuronas. En parte tienen razón, pues no se puede demostrar lo contrario. Hay quien dice que una máquina podrá replicar en un futuro a un ser humano pues podremos programarla de tal forma que actúe del mismo modo que un humano. El ADN no es más que un código, un algoritmo, que nos dice a nuestro cuerpo cómo actuar, cuántos brazos tener, cuántas uñas, qué hacer cuando tocas el fuego, qué células crear y qué proteínas producir. La comida que comemos no es más que combustible que quemamos con el oxígeno y que además contiene el mismo carbono del que estamos hechos y nos permite tener material para producir células nuevas. Somos máquinas, o más bien, ellas son nosotros. Parecería fácil pensar que en un futuro podremos replicar de forma exacta a un ser humano sin necesidad de pasar por un útero ni de contener ADN de dos padres. Yo sin embargo, estoy aquí para dar mi punto de vista.
En el universo la materia ni se crea ni se destruye, y así es también con la energía. Bien, yo, desde mi más tierna infancia, he convivido con la idea de crear. Y cuando hablo de crear no me refiero a ser creativo ni de hacer obras de arte, me refiero a generar energía de la nada. Siempre he tenido sueños recurrentes en los que yo era capaz de generar corrientes de energía tales como los del comienzo de este libro, incluso mucho antes de haber podido ver la televisión por primera vez. Esos sueños eran genuinamente míos, sin influencia alguna del exterior, los personajes que aparecían tenían aspectos, estaturas y vestimentas muy definidas y muy diferenciadas de cualquier cosa que yo haya podido ver en mi vida incluso muchos años después. No tengo conciencia de que hubiera un punto de mi vida en el que esos sueños no me acompañaran cada vez que me iba a la cama, es decir, comenzaron en mi o cuando yo era muy joven o en el momento mismo de mi gestación. ¿Qué es el fuego?, el fuego es la consecuencia de una combustión. Cuando tu tienes unas moléculas de carbono y otras de oxígeno y les aplicas una suficiente energía de activación las moléculas de carbono pasarán a juntarse con las de oxígeno pues así tendrán menos energía y en el universo todo tiende a la mínima energía. Y tal como cuando empujas una roca ésta se cae del precipicio y deja un cráter en el suelo pues al romperse unos enlaces moleculares y formarse otros con menos energía la diferencia de energía se emitirá en forma de calor. Este calor aumentará la temperatura del aire a su alrededor ionizándolo y convirtiéndolo en plasma y este emitirá radiación electromagnética con longitudes de onda infrarrojas y visibles, dándonos tanto calor como luz. En este relato de cómo funciona el fuego nada se ha creado ni se ha destruido, todo se ha transformado. Esto es así en todo lo que se pueda observar en el universo, nada jamás es creado ni es destruido, solamente está en constante cambio. Entonces, si nunca nada en el universo se ha creado cómo es posible que yo o cualquiera tengamos en la mente la idea de generar cosas de la nada, si nunca ha ocurrido. Bueno, todo lo que existe hoy en día, toda la materia y energía, no se sabe de dónde viene. Hay dos opciones, que siempre hubiera existido o que en algún momento se hubiera creado. Ambas opciones generan muchas preguntas, si siempre todo existió ¿Por qué hay esa cantidad de materia concreta y no hay el doble o la mitad?, y si hubo un momento en el que se creó, la pregunta es ¿Cómo?.
Toda mi vida he estado intentando hilar cabos para comprender qué eran esos sueños que tenía de bebé y de niño, por qué estaban ahí y sobre todo qué significaban. Y ahora como adulto intento hilar cabos para comprender qué son esas visiones que tengo cada cierto tiempo y si estoy loco o no (lo cual para mí es muy importante de saber). De niño mis sueños eran muy nítidos, de adulto mis visiones son muy borrosas, extremadamente borrosas. En este cuento La Fuente es un organismo primigenio que tiene la capacidad de crear y todos somos parte de él, eso explicaría por qué todos tenemos interiorizado la idea de crear de la nada, supongo que es algo que me ayuda a intentar encender quién soy. Veréis, la idea de existir sin un propósito me aterra, siempre me ha aterrado. La idea de nacer porque sí, vivir porque sí y morir porque sí sin nada más allá que sea trascendente realmente me aterra, la vida no valdría nada si fuera así pues no habría ningún cometido superior que el de tú ser feliz no importa lo que le ocurra al resto, todo sería frío y sin sentimientos. Supongo que más gente como yo ha llegado a esta conclusión en la historia y por eso han nacido religiones en todas las partes del mundo sin excepción. Sinceramente, toda mi vida he querido encontrar una explicación científica a todo lo que ocurre a mi alrededor, pues explicación científica implica explicación real, con datos y justificada. Creo que se puede ver en este libro que soy una persona curiosa, o al menos que lo intenta ser. Pero existe un conflicto enorme en mi interior desde siempre. No, no creo que nos pueda sustituir una máquina, pues una máquina jamás tendrá el impulso de crear de la nada pues es algo que es inherente a los seres que están vivos. Es algo que no existe en el universo, el crear, no existe, sin embargo todos lo comprendemos, sin excepción, y ese concepto sería imposible de enseñar a una máquina, pues jamás encontrará algo homólogo en el universo.
Supongo que nunca entenderé esos sueños que tenía, al menos no mientras esté vivo. De hecho esos sueños están cada vez más lejos y no paran de alejarse.
Capítulo 10
Comencé a escribir este documento hace más de un año con la intención de que fuera un cuento, una aventura, una narración. Sin embargo con el tiempo lo he ido convirtiendo en un registro en el que voy anotando cómo me imagino el universo e intento dar una razón a por qué existimos.
Siempre he tenido un problema desde que tengo conciencia, y ese problema es que le tengo un miedo terrible a la muerte. La simple idea de que simplemente vivimos sin mayor fin que el de vivir porque sí y que cuando uno muere pues se acaba todo sin más es algo con lo que siempre me he negado a convivir, del puro pánico que me da el pensarlo. Entonces como siempre he huido de esa forma de pensar pues me ha tocado formarme una idea propia de cómo funciona la vida y el universo. Sí, es cierto, he intentado fundamentar mi pensamiento con religiones de todas partes del mundo, tanto históricas como actuales, pero siempre he intentado mantener un rigor científico en todo lo que pienso. Porque el primer afectado de que haya un fallo en mi teoría soy yo, pues seguramente me pase sin dormir varias noches intentando llenar los huecos que faltan en este gran entramado.
Para que mi forma de pensar se fundamente debo hacer varias suposiciones que sin ellas no puedo llegar a ningún lugar. Son suposiciones que no se pueden explicar por medio del método científico, pero de hecho esa es la gracia, porque ahora mismo la ciencia no puede demostrar ni desmentir que haya nada después de la vida y como tal hay un margen de maniobra que se puede explotar con ello.
La primera suposición es que hay un tipo de energía, un agente capaz de modificar su entorno, que no tiene por qué manifestarse en forma de ningún fenómeno físico. Siempre que hablamos de energía en ciencia estamos hablando de las interacciones fundamentales de la física. Decimos que hay potencial gravitatorio o potencial eléctrico y en ese potencial si colocamos una masa o una carga pues va a haber una energía. Puede ser una energía potencial primero y luego convertirse en cinética por ejemplo. Lo mismo ocurre con las fuerzas nucleares y la energía química y bueno ya me entendéis. Lo que digo es que podría existir un tipo de energía que no tuviera interacción con el mundo físico, un tipo de energía que no alterase ningún campo cuántico ni emitiese fotones ni entrase en las reglas de este juego que es la física. Ese tipo de energía no sería medible por ningún aparato tecnológico y sería imperceptible por cualquiera de nuestros sentidos. Y entonces, ¿Cómo sabemos que existe? pues la respuesta es simple, no lo sabemos.
La segunda suposición es que tal como somos ahora, humanos, tenemos una capacidad finita de comprensión. Tenemos unos pocos terabytes de memoria, así en lenguaje de máquina. Y como tal siempre podemos preguntarnos las preguntas de ¿Y qué hubo antes?, ¿Y qué hay más allá?, ¿Y qué pasa si te acercas más?, ¿Y por qué esto es así? Pero no siempre vamos a poder comprender las respuestas, pues cuanto más específica es la pregunta más compleja es la respuesta y más gigabytes de memoria tenemos que destinar para poder comprenderla.
Con estas dos suposiciones mi mente se queda tranquila, pues comprende que si hay algo después de la muerte la ciencia no lo puede explicar y también comprende que jamás va a poder entender todo siempre (Por mucho que quiera), pues tenemos una mente limitada al menos durante nuestra vida como humanos.
A lo largo de este libro he ido contando cómo entiendo yo el universo. El concepto de la Fuente, los ciclos de reencarnaciones, el concepto de espíritu, las intenciones de la Fuente, las fases por las que pasa un espíritu hasta llegar a ser humano, etc. Son simples ideas que he ido recopilando o deduciendo por mi cuenta a lo largo de los años y que tienen lógica y sentido en mi mente si doy por hecho un puñado de axiomas iniciales.
Sólo espero que si existen ahí fuera personas como yo, que no pueden concebir que no exista nada después de la muerte y necesitan respuestas lógicas que les permitan dormir tranquilas, puedan leer este cuento y al menos llevarse una respuesta con un mínimo de sentido para aguantar algo de tiempo hasta la próxima crisis existencial.
Yo ya me despido, muchas gracias por haber llegado hasta aquí. Os dejo con varios relatos cortos que se relacionan ligeramente con el universo de “La búsqueda de la bondad” pero que no se desarrollan dentro de la trama principal. Digamos que son “Spin-offs” a los que simplemente he llamado “Apéndices”. Me despido, tomad muchas legumbres, que son buenas para los huesos.
Apéndice 2: “La historia del hombre que se volvió loco”
No sé si habréis escuchado alguna vez esta historia, he de decir que es poco conocida. Vivió una vez, no importa la época, un hombre que a primera vista podría parecer normal. Este hombre habitaba en una montaña no muy alta y vivía como un completo ermitaño sin jamás bajar a la población y siempre persistiendo por su cuenta. Este hombre había dejado atrás su vida y sus aspiraciones vitales y se encontraba simplemente viviendo el día a día sin motivación alguna. En el pasado este hombre fue alguien afable, cariñoso, bondadoso y muy social que incluso tenía varias mascotas y varias amistades en el pueblo. Los habitantes del pueblo cuentan que un día, de la noche a la mañana, este hombre decidió sin dar ninguna explicación que se iría a vivir al monte por el resto de su vida. Él jamás negaba ninguna visita de su familia, pero sus familiares más ancianos fueron muriendo y los más jóvenes o dejaron de intentar contactar con él o se marcharon de ese pueblo en busca de mejores oportunidades. Este hombre no es que se negara a hablar con nadie del pueblo, ni mucho menos, siempre que alguien necesitado pasaba por su posada él no tenía ningún inconveniente en ayudarle, pero jamás intentaba establecer relaciones profundas de afecto y poco a poco se fue quedando más y más solo. Cuentan los habitantes de ese pueblo que si te acercabas a su hogar a cierta hora de la noche siempre te lo encontrarías cantando la misma canción, una y otra vez cada noche. Era una canción que fue popular en el pueblo en su momento y era bastante pegadiza, bastante comercial, no es que fuera un rito tribal ni ningún mantra ni nada que hiciera más verosímil el hecho de que la cantaba cada noche a la misma hora. Los habitantes del pueblo sabían de la condición de esta persona, y entre que dejó de interactuar con todo el mundo de la noche a la mañana y que repetía cada noche la misma canción tonta a la misma hora le empezaron a poner apodos de todo tipo y a llamarle de todas las formas posibles. Y era un gran misterio el por qué este hombre tomó esa decisión, muchos habitantes le preguntaron el por qué lo hizo pero él siempre desviaba el tema y no contestaba. Tuvieron que esperar a que muriera para leer la carta que dejó en su posada la noche antes de perecer. la carta decía así:
“Ante todo, quiero pedir perdón por mi comportamiento y por todo el dolor que le hayan podido causar mis decisiones a mis seres queridos. Considero que ellos se merecen una explicación de mis acciones y por eso escribo esta carta.
Lo que van a leer a continuación es algo que siempre me ha atormentado desde aquella noche y que por vergüenza y pudor jamás me he atrevido a confesar. Me vuelvo a disculpar por mi cobardía y por mi falta de valentía.
Aquella noche, la noche que decidí desaparecer, fue una noche tranquila. Sin viento, sin ruido y sin nadie en mi casa más que yo. Esa tarde había vuelto pronto de una reunión familiar y decidí sentarme a descansar después de toda la semana que llevaba de trabajo. Serían las 7 de la tarde de un día de perfecto verano, y me senté a descansar. Me notaba especialmente cansado aquella tarde pero sin embargo no era capaz de conciliar el sueño. Llevaba todo ese día con una canción metida en la cabeza, porque era bastante pegadiza y se escuchaba mucho por el pueblo esos días, pero bueno, era una canción agradable y no me importaba demasiado tenerla incrustada en la cabeza. Progresivamente, durante el tiempo que permanecía sentado en silencio, noté que mi pulsaciones aumentaban y aumentaban, a un ritmo muy lento pero muy constante. En aquel momento comencé a pensar en todo lo que estaba ocurriendo en mi vida en esos días. Estaba enamorado de una muchacha que vivía allí, íbamos juntos a muchos sitios pero nunca me atrevía a hablarla, pero el corazón se me salía del pecho cada vez que cruzaba miradas con ella o me hablaba por alguna razón. Supongo que recordarla contribuyó bastante a que me aumentara el ritmo cardíaco. Era un amor platónico, inocente, nunca me había ocurrido antes con nadie, al menos no en ese grado. Aparte de ello también comencé a preguntarme quién era yo, quién quería ser. Siempre me había tenido en muy alta estima y consideraba que era capaz de hacer todo aquello que me propusiese, y estaba en una etapa en la que tenía que elegir qué proponerme. Los latidos continuaron aumentando esa tarde, los pelos comenzaron a erizarse y empecé a temblar. Cerré los ojos. De repente con mis ojos cerrados empecé a observar círculos de colores entre el verde y el magenta oscuro que se iban haciendo más y más pequeños, como si se estuvieran alejando de mí y vinieran otros nuevos a reemplazarlos. mi corazón latía más y más fuerte, confluyeron a la vez tanto la canción pegadiza como el amor por la muchacha, mis expectativas de vida y un entorno relajado y sin ningún ruido. Lo que sentí a continuación no se como describirlo. Esos círculos/elipses se iban haciendo cada vez más visibles, mi corazón se estabilizó en el ritmo más alto y con más fuerza y cada parte de mi cuerpo empezó a temblar. Lloré y lloré, sonreí y sonreí. Me había comenzado a volver loco. Noté una sensación dentro de mi de máxima felicidad y desahogo, una que no había notado en mi vida. Fue lo opuesto a una experiencia traumática pero que hoy en día, siento decir que sigo sin entender. Mí única explicación es que alguien allí arriba se equivocó y por error llegué y toqué el cielo, cuando aún no era mi hora de llegar. Debe ser que eso siente una persona cuando su alma se despoja de su cuerpo, paz y amor. Y que alguien superior vio en mí esa misma sensación y se pensó que era porque había muerto. Una vez que sentí aquello nada terrenal me podía hacer sentir ni una fracción de aquello, de hecho por comparación me empecé a volver apático hasta el punto de obsesionarme con simplemente poder volver a tocar el cielo una vez más. Por esa razón me alejé a un lugar tranquilo y cada tarde estaba horas recitando esa misma canción, pensando en la misma muchacha y sobre mi futuro y esperando que esos círculos volvieran a aparecer. Pero me era imposible, el amor por la muchacha se volvió una simple caricia en comparación con llegar al cielo, y ya nunca más pude sentir esa sensación en mi pecho al completo. Esa puerta se me cerró para siempre. Pero no podía volver al pueblo, nadie me iba a creer y, lo peor de todo, nada jamás volvería a hacerme feliz otra vez.
Perdón, de verdad.”
Y bueno, ahora entendéis por qué le llamaban “el loco".
Apéndice 3: “La Peregrinación de los sabios”
Hay una leyenda, que curiosamente siempre se cuenta en pasado, pero habla sobre el final de los tiempos.
En el pasado existieron 100 sabios, 100 seres a los que La Fuente les encomendó una misión, ser la biblioteca del universo. Al principio, en el comienzo del cosmos, estos seres fueron sintetizados por La Fuente, antes que a ningún otro ser sobre el universo. Estos sabios eran enormes, las entidades más grandes del cosmos exceptuando La propia Fuente. Ellos brillaban, destellaban, rebosaban energía.
Los sabios tenían como única misión recopilar la enteridad de la información del universo. Esto implica que no se les puede comparar con un om tat sat, ni siquiera con ninguno del más alto grado. Los om tat sats eran los libros, o las páginas o las palabras, pero los sabios…, los sabios eran las bibliotecas. La Fuente tenía claro desde el primer momento cuanto iba a durar el universo que acababa de crear, y decidió dividir ese tiempo en 100 eras, una por cada sabio. Cada vez que acabase una era un sabio llegaría al vórtice del límite de la realidad y lo traspasaría. Con este sistema La Fuente conseguía el equivalente a un reloj cósmico, un sistema en el que sabría exactamente cuantas eras le quedaban al universo únicamente con echar un vistazo a las entidades más grandes del cosmos.
El vórtice del límite del universo es el lugar de donde se dice que apareció la mismísima Fuente, pero, como todo lo relacionado con su origen, son todo leyendas.
Esta historia cuenta la situación de los últimos momentos del cosmos:
Nos encontramos en el final de la era número 100. Las estrellas hace tiempo que dejaron de brillar, los agujeros negros hace tiempo que se consumieron por completo, el tiempo ha consumido su fin. El último sabio viaja ciego hacia el vórtice, siendo la entidad más vieja y con más información que jamás haya flotado por ese espacio. Ya no hay nada que hacer, hace ya varias eras que la oscuridad era predominante en el cosmos, y solamente parecía que se estaba alargando artificialmente su vida.
El sabio se aproxima lentamente al vórtice. Después de tantos eones de trabajo simplemente quiere descansar en paz. Su sabiduría y edad no tienen parangón entre ningún otro servidor de La Fuente. De repente el sabio escucha una voz, lleva sin escuchar una desde por lo menos 20 eras. Cuando el sabio se fija, siente la presencia de un espíritu en aquel espacio tan infinito como vacío. Aquel espíritu se acerca y le pregunta qué ha pasado. El sabio no comprende nada, pensaba que nada jamás podría volver a sorprenderle nunca, y por primera vez en 20 eras, no comprendía qué estaba pasando.
Aquel espíritu se encontró con un universo vacío, oscuro, gigante, perdido. Se encontró con la decadencia y el final de la realidad. Este espíritu no era pequeño precisamente, era un om tat sat de alto grado, pero desde luego no de grado supremo. Todos los de su especie hacía tiempo que se habían fusionado con La Fuente, absolutamente todos. La confusión del último sabio fue brutal, y, por primera vez en la historia, hasta la propia Fuente se sorprendió. Ese om tat sat, fuera quien fuera, no provenía de ese universo. El espíritu no se acordaba de nada, tenía la conciencia borrada.
La Fuente tenía que decidir qué hacer con él, dado que no era parte de su propia creación y no sabía qué era lo correcto en ese caso. Por tanto le pidió consejo a la única entidad que aún le quedaba, al último sabio. Este último consejero de La Fuente tampoco tenía las cosas nada claras, llevaba eras sin ver luz, imaginaos cómo era su nivel de toma de decisiones. Ambos, Sabio y Fuente, llegaron a una conclusión, y era que iban a averiguar qué función tenía ese espíritu para el devenir del tiempo. Así pues, dice la leyenda, que cuando el último sabio pasó por el vórtice se quedaron solos La Fuente y el espíritu recién llegado, y ambos comenzaron un universo enteramente nuevo desde el principio, uno como Fuente, y el otro, como semilla blanca estelar.
Apéndice 1: “ un objeto peculiar ”
Durante la vida de Nakop como pleyadiano existió un objeto,
uno que rompía las leyes de lo que consideramos hoy en día como racional.
El objeto no tenía forma fija
ni longitud fija
ni masa.
Este objeto es difícil de describir con imágenes,
no os digo ya solo con texto.
Era un punto sin dimensiones en el espacio,
era algo que carecía de ser en un inicio.
La principal característica de este objeto
era que cuando era tocado por un ser vivo digno
este se alargaba en ambas direcciones
como un bambú.
Al alargarse de forma longitudinal
siempre siempre, siempre
su centro de masas se conservaba en el centro.
Al principio no era así, pues era un objeto joven
pero con el tiempo aprendió su propósito.
Al principio cuando se alargaba se alargaba de forma no uniforme,
pongamos que solo se alargaba en una dirección desde el centro,
en ese caso se estaba creando materia de la nada,
lo sé, la cabeza no puede concebir eso
pero era así como ocurrió.
Al crear masa de la nada el espacio se comportó como en el comienzo del universo
donde la situación fue similar dado a que fue en el momento en el que se creó toda la materia.
El espacio comenzó a contraerse justo en el lugar donde se creaba la masa,
es decir,
el objeto se desplazaba en la dirección en la que se estaba creando,
todo muy loco,
¿sacar masa de la nada?
¿a quién se le ocurre?
¿nunca algo así pasó antes?
¿verdad?
¿espera, toda esta materia que tenemos hoy en día de dónde ha salido?
Muchas preguntas y muy pocas respuestas
y es gracioso
pues al igual que a un abejorro de la igual que le digan que no puede volar
a este objeto le da igual que le digan que no puede crear masa de la nada.
Con el tiempo este objeto fue aprendiendo, y cuando era tocado, esta vez sí, su longitud incrementaba en ambas direcciones por igual desde el punto donde se estuviera agarrando. Si se le agarraba por otra zona éste se alargaría o contraería en la dirección adecuada para que la zona por la que se le agarrara fuera el centro de masas.
Si era tocado por varias zonas se las apañaba para estar equilibrado.
Sólo había un problema, este objeto no sabía cuándo parar de crecer. Nunca paraba hasta que no encontrara algo con lo que chocarse. La gravedad lo afectaba, pero era elástico a la vez que estable. De nuevo, como un bambú.
Y por si fuera poco, este objeto un día empezó a girar, pero en un lado giraba en un sentido y en el otro en otro, de nuevo, algo imposible. Ante una situación así pensamos que se estaría retorciendo constantemente pero no, increíblemente en el centro del objeto se observaba una transición limpia de girar en una dirección a girar en la opuesta, como si fueran dos olas de mar que se chocan en una tormenta.
Y ojo que no solo era eso, este objeto podía mutar, de muchísimas formas distintas. Primero empezó contrayéndose y expandiéndose, luego girando sin retorcerse, y lentamente se fue forjando sus propias reglas. Comprendió que podía ser lo que quisiera, pues aun no existían los límites para él. Entonces hizo de sus extremos formas como cilindros redondeados, y se empezó a desplazar por el espacio y las dimensiones sin freno alguno. Los cilindros se convirtieron en crisálidas, de las crisálidas salieron mariposas, y de esas mariposas nada más se supo, solo sabemos que el objeto volvió a contraerse, creando un vacío a su alrededor, e impulsándose hacia el lado opuesto a donde contraía su longitud a la vez de impulsándose hacia el lado donde alargaba su longitud, asi funcionaba el espacio cuando se creaba masa o se eliminaba masa de la nada. Este objeto no era consciente de sí mismo de forma independiente y se dice que alguien tenía que sostenerlo para que funcionara. También se dicen muchas otras cosas de él, como por ejemplo, que este objeto, tal y como os lo he descrito es de hecho, nuestro universo.
Apéndice 4: “ La reverencia ”
Andaba un viejo anciano por dentro de una cueva, con larga barba gris y hábito de monje. Sostenía una lámpara de aceite que dejaba vislumbrar las paredes de la cueva. En las cavidades de la gruta se observaban grabados en una escritura desconocida para los mortales, a simple vista podría parecer una mezcla entre cuneiforme y hangul, con gran belleza visual si me permitís aportar. Cada centímetro cuadrado de esa cueva contenía escritos en tinta, podría decirse que era un libro hecho gruta. La tinta era negra como el petróleo y la luz de la lámpara muy tenue.
El anciano era completamente ciego de un ojo y poseía grandes cataratas en el segundo, Su carne y alma estaban ya completamente erosionadas por el tiempo. Andaba hacia las profundidades de la cueva, únicamente guiado por un sonido, “Mamá, ese hombre está cada vez más cerca”. Ese sonido comenzó a mostrarse en la conciencia del anciano una vez encontró la cueva, y sinceramente, él no comprendía qué significaba. El anciano no veía a nadie que pudiera estar emitiendo esa voz, simplemente estaba solo. Pero cuanto más se adentraba en la gruta más preocupante era el murmullo, “Mamá, por qué se está acercando ese hombre?, mamá?”. Todo eran preguntas, como siempre es.
El monje continuó su andanza, hasta que se topó con una anomalía, un cúmulo espiral brillante que contenía texto escrito en el idioma de las paredes. Era de un color azul celeste, brillante como una luciérnaga. Centenares de caracteres desplazándose en espiral como si el viento se los estuviera llevando. El llanto era cada vez más intenso, “Qué haces aquí?, quién eres, dónde está mamá?”. El anciano comprendió perfectamente que fuera lo que fuera aquello, que difícilmente podía ver debido a sus problemas de visión, merecía todo su respeto pues le abrumaba la energía que desprendía. En ese momento se postró ante aquel ente compuesto de ideogramas con una reverencia. Ninguno de los dos entendía qué estaba ocurriendo en aquella gruta, pero ambos comprendían que estaban haciendo lo correcto.
Los textos de la gruta empezaron a brillar, en azul celeste por supuesto. El hábito del monje se comenzó a descoser, desintegrándose cada hilo que lo formaba, hasta que el anciano se quedó totalmente cegado por el brillo y desnudo. Perdió su memoria en aquel momento, no la necesitaba, pues nunca más volvería a ser sólo él.
Juan Fernández Lozano, 27 de septiembre de 2021.
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